Cerca al cielo y con temor: ¿Los edificios de Lima están preparados para un terremoto de 8.8 grados?

Lima se está convirtiendo en una ciudad que prefiere los aires y deja la tierra, que se expande verticalmente. Donde antes había una vivienda, hoy se levantan edificios de decenas de pisos, Pero mientras las familias buscan vivir cada vez más cerca del cielo, la ciudad se mantiene en alerta por una amenaza que hasta ahora no desaparece: el posible terremoto de 8.8 grados que sacudiría la capital. Punto Final pone bajo la lupa la seguridad de las construcciones frente a un sismo que es latente en el temor peruano.

¿Qué tan seguros son los edificios altos de Lima ante un sismo?

Los edificios de Lima están hechos predominantemente de tres materiales: adobe, ladrillo y concreto armado. Este último es utilizado principalmente en los rascacielos. Ante un movimiento sísmico, la diferencia no está únicamente en el material, sino también en la manera en que fue diseñada y construida cada estructura.

El ingeniero estructural de la Universidad de Lima, Darwin La Torre, explica que las viviendas hechas de adobe son las más vulnerables por ser más pesadas, lo que atrae más fuerza sísmica. Por parte de las casas hechas con ladrillo, son ligeramente más vulnerables que el de concreto armado, dependiendo de cómo es diseñado y organizado.

La ingeniería también ha desarrollado tecnologías que buscan reducir el impacto de un terremoto sobre las edificaciones. Los aisladores sísmicos son una de estas herramientas y buscan disminuir la fuerza con la que el movimiento del suelo llega a la estructura. Actualmente, el Perú solo exige a los hospitales esta tecnología, debido a que la ley señala que estos centros de salud deben atender a pesar de un terremoto.

El informe también plantea una pregunta frente a las imágenes de terremotos ocurridos en otros países: ¿qué tan preparados están los edificios más altos de Lima para resistir sin colapsar? Para los especialistas consultados, la respuesta está relacionada con la calidad del diseño, los materiales y la correcta ejecución de las estructuras.

El otro gran riesgo: la autoconstrucción

El problema no está únicamente en las grandes torres. La construcción informal representa, según el reportaje, más del 70% de las viviendas del país. En las llamadas autoconstrucciones, muchas veces un maestro de obra termina ocupando el lugar que deberían tener un ingeniero y un arquitecto.

La Torre señala que las casas deben estar construidas con aceros longitudinales y estribos para soportar las fuerzas constantes y laterales, además de materiales de buena calidad, organizados bajo un diseño y expediente que garantice la supervivencia de la vida.

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