Del FBI a Cieneguilla: así buscan golpear al Tren de Aragua y frenar las extorsiones en Perú
16.08.2026 / 20:36 mserrano@latina.pe
Una casa alquilada para fiestas privadas en una zona alejada de Cieneguilla terminó convertida en el escenario de una captura clave para la Policía. Allí fue detenido Luis Johhander Díaz Cerezo, alias “Chacal”, presunto integrante del Tren de Aragua que, según la investigación, no había sido identificado por su verdadero nombre en Perú. La pista llegó desde Nueva York, luego de que el FBI incautara un teléfono a un miembro de esta organización detenido en Estados Unidos.
El cruce de información con los agentes del GRECCO permitió descubrir que Díaz Cerezo ya había sido intervenido en Perú, pero utilizando otra identidad: Luiver Ramos Rivero. Con esta información, los investigadores lograron establecer su verdadera identidad y ubicarlo en Lima. Según la Policía, “Chacal” habría llegado al país junto a otros ciudadanos venezolanos para disputar territorios vinculados al sicariato, la extorsión y la trata de personas en distritos como Los Olivos, Comas, San Martín de Porres e Independencia.
CONVENIO ENTRE EL FBI Y LA PNP
La captura se convirtió además en la primera intervención del Grupo Especial Sensitivo contra el Crimen Organizado, ESSCOT, creado a partir del convenio de cooperación entre el FBI y la Policía Nacional. Este equipo busca identificar conexiones internacionales del Tren de Aragua y seguir el movimiento de sus integrantes y colaboradores. Para el especialista en criminalidad Frank Casas, esta cooperación resulta necesaria frente a una delincuencia que ya opera más allá de las fronteras.
SITUACIÓN EN LIMA
Pero mientras esta alianza internacional comienza a mostrar resultados, en las calles de Lima los conductores continúan enfrentando el miedo. Enrique Becerra, quien trabajaba desde hace 15 años como conductor de la empresa Nuevo Horizonte, fue atacado a balazos el pasado 12 de agosto en Santa Anita. Un sujeto que habría subido como pasajero le disparó siete veces y hoy permanece internado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Dos de Mayo.
Otro caso es el de Alfredo Toribio, quien trabajó durante una década como conductor de ETRANSLIMA. Hace cinco meses recibió cuatro impactos de bala mientras manejaba su unidad, luego de que la empresa fuera amenazada por extorsionadores. Ahora permanece postrado en su vivienda de San Martín de Porres, sin poder trabajar y con una familia de cinco hijos que depende principalmente de los ingresos de su esposa.
Frente a esta situación, la Policía busca fortalecer su capacidad de respuesta con tecnología y cooperación internacional. El director de la PNP, general Óscar Arriola, anunció el uso de equipos para extracción de información forense y geolocalización, además de capacitación especializada del FBI en interrogatorios, manejo de informantes, negociación y respuesta ante situaciones de crisis.
Otro de los objetivos es acelerar el acceso a información de redes sociales utilizadas por los extorsionadores. La Policía gestiona la instalación de una oficina de Meta en el Perú, lo que permitiría reducir los tiempos para obtener información, siempre mediante los procedimientos legales correspondientes. Actualmente, las solicitudes deben canalizarse hacia la sede regional ubicada en Brasil, lo que puede tomar entre 24 y 72 horas.
El desafío, sin embargo, no termina con capturar a quienes ejecutan los ataques. Los investigadores buscan identificar a quienes financian, coordinan y proporcionan información para concretar las extorsiones. El cruce de datos digitales, registros telefónicos, movimientos financieros y trabajo de inteligencia será clave para anticiparse a los delincuentes. Mientras tanto, para los conductores y sus familias, la exigencia sigue siendo la misma: que las nuevas estrategias se traduzcan cuanto antes en seguridad y resultados concretos.