Horror y crueldad en el Liceo Naval: qué falló tras la presunta agresión sexual a un menor de 15 años

A través de documentos, testimonios y una investigación exhaustiva, Punto Final reconstruyó los hechos ocurridos el martes 15 de septiembre dentro de una van que trasladaba a varios estudiantes del Liceo Naval Almirante Guise, en San Borja. Seis adolescentes son investigados por la presunta agresión sexual contra un menor de 15 años y, por decisión del Tercer Juzgado de Familia de Lima, cumplen cuatro meses de internamiento preventivo en el Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Lima, conocido como Maranguita.

El caso no solo abrió una investigación fiscal sobre los adolescentes involucrados. También puso en tela de juicio la respuesta del colegio ante lo ocurrido. Según el expediente revisado por este programa y los testimonios recogidos, en la van viajaban tres adultos —el conductor, un profesor y un auxiliar— y ninguno habría intervenido durante el hecho ni auxiliado posteriormente al estudiante, de acuerdo con la versión de la familia. El menor habría tenido que bajar del vehículo y buscar ayuda por sus propios medios.

La denuncia y la respuesta del colegio

La familia acudió a la comisaría de San Borja a las 11 de la mañana del miércoles 16 de septiembre para presentar la denuncia. Según el abogado Jorge Petrozzi, representante legal de la familia, el colegio no realizó una denuncia ante las autoridades y posteriormente comunicó a los padres que se trataba de una presunta agresión física. Esta versión es cuestionada por la defensa, que sostiene que la naturaleza del hecho exigía activar mecanismos distintos frente a una posible violencia sexual.

El Gobierno anunció posteriormente una reorganización extraordinaria del Liceo Naval. El Decreto Supremo N.° 016-2026-MINEDU estableció que el Ministerio de Educación asumirá la conducción de la gestión educativa y la gobernanza institucional del plantel hasta el 31 de diciembre de 2027, además de designar temporalmente a su director. La norma señala que la medida busca reforzar la protección integral de los estudiantes, la seguridad, la convivencia y la prevención y atención de situaciones de violencia.

La decisión se produjo un día después de que la Marina informara la separación de la directora, una docente y el entrenador de fútbol. Sin embargo, el decreto no dispone que el colegio deje de pertenecer a la Marina de Guerra: establece una conducción temporal del Minedu y contempla coordinación con el Ministerio de Defensa para implementar las medidas de protección y continuidad educativa.

Un caso que presiona un problema mayor

El caso del Liceo Naval ocurre mientras los registros de violencia escolar muestran un incremento de las denuncias. Entre enero y agosto de 2026, la plataforma SíseVe registró 11 805 reportes de violencia escolar a nivel nacional, según cifras revisadas por RPP Data. Dentro de los casos entre estudiantes, se contabilizaron 1198 reportes de violencia sexual, 35,4 % más que en el mismo periodo de 2025. Estos registros corresponden a reportes de presuntos hechos y no equivalen necesariamente a casos judicialmente comprobados.

En el Liceo Naval, además de la investigación por la presunta agresión sexual, la familia sostiene que existían antecedentes de bullying contra la víctima. El psiquiatra Carlos Bromley explicó que determinadas dinámicas de violencia entre adolescentes pueden estar relacionadas con problemas de empatía, pertenencia y relaciones de poder, aunque cualquier responsabilidad concreta en este caso deberá establecerse a partir de las investigaciones. La familia, mientras tanto, recibió acompañamiento psicológico y legal del Centro de Atención de Emergencia Mujer y Familia de San Borja, a través del programa Warmi Ñan.

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