Huaicos en Chosica: 24 quebradas ponen en riesgo a más de 300 mil personas ante fenómeno El Niño

Las quebradas de Lurigancho-Chosica vuelven a encender las alertas ante la llegada del fenómeno El Niño. En esta zona de Lima Este, al menos 24 vertientes activas representan un peligro constante para más de 300 mil habitantes, debido al riesgo de huaicos que podrían descender desde las partes altas y arrasar con todo a su paso.

Según la Autoridad Nacional del Agua (ANA), el 98% del distrito se encuentra en riesgo inminente. A ello se suma que, de acuerdo con la municipalidad, al menos 1,800 viviendas están ubicadas en zonas de alto riesgo. Pese a este escenario, la expansión urbana continúa en áreas cercanas a las quebradas, como ocurre en San Antonio de Pedregal, donde incluso se han levantado construcciones próximas a estructuras de contención.

VECINOS DENUNCIAN ABANDONO Y FALTA DE OBRAS

En la quebrada Carossio, los recuerdos de la tragedia del 2015 siguen latentes. En aquel entonces, un huaico sepultó viviendas y obligó a los vecinos a improvisar medidas de protección. Hoy, algunos han levantado muros de más de dos metros de altura, pero aseguran que el peligro persiste.

“Vinieron del Estado y dijeron que iban a hacer los diques, pero todo quedó en papeles”, denunció una vecina de la zona. Otra residente, identificada como Elida, afirmó que desde 2015 han sido declarados en situación de riesgo inevitable, sin soluciones concretas. “Somos más de mil socios y seguimos igual”, señaló.

Las viviendas aún muestran daños estructurales. En algunos casos, los primeros pisos han sido abandonados por seguridad, mientras que los niveles superiores continúan siendo utilizados, pese a las grietas y afectaciones visibles.

QUEBRADAS SIN MANTENIMIENTO Y CONVERTIDAS EN BOTADEROS

En sectores como San Antonio de Pedregal, una de las quebradas más grandes del distrito, la falta de limpieza y descolmatación agrava el riesgo. En el lugar se observa acumulación de basura e incluso muebles abandonados, lo que podría obstaculizar el paso del agua y generar mayores daños ante un eventual huaico.

Otras quebradas, como Quirio, han sido ocupadas por los propios vecinos como espacios recreativos. Allí se han instalado arcos de fútbol y se realizan actividades deportivas, pese al peligro latente.

A nueve años de las emergencias que marcaron la zona, los vecinos denuncian abandono por parte de las autoridades. Mientras continúan las construcciones en áreas vulnerables, el riesgo para cientos de familias sigue creciendo ante la amenaza de nuevos huaicos.

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