La captura de Nicolás Maduro: el petróleo y la ambición política que cambió la historia de Venezuela

Un inicio de año marcado por cambios históricos y tensiones geopolíticas que superan a la ley. El 3 de enero de 2026, el mundo vio caer al último heredero del Chavismo en Venezuela a manos de Estados Unidos bajo la dirección de Donald Trump: Nicolás Maduro Moro. Sin embargo, detrás de la polémica y exitosa operación, se hallan sombras que enmudecen la postura de Delcy Rodriguez, actual presidenta interina de Venezuela, quien, según fuentes del medio The Telegraph, habría pactado tratos con la Casa Blanca a cambio de la transición por el petróleo venezolano en Qatar.

En esta primera edición de Punto Final en el 2026, se puso sobre la mesa los cuestionamientos políticos internacionales  más importantes sobre la caída de Nicolás Maduro y cómo la influencia de Donald Trump cambió parte de la historia de Venezuela y Latinoamericana, con muestra de intereses sobre el oro negro: el petróleo.

La sed por el “oro negro”: los hermanos Rodríguez

En menos de un mes, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos lograron incautar alrededor de 5 buques cisterna que llevaban 5 millones de barriles de petróleo venezolano, que fueron incautados bajo la justificación de que eran parte de una sanción internacional que Washington mantenía sobre los territorios y gobierno de Caracas.

Sin embargo, las sospechas de estos movimientos suceden luego de dos días de la captura del autócrata venezolano Nicolás maduro.

El 5 de enero de 2026, en la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodriguez, como máximo representante de este organismo legislativo, tomó juramento a su hermana, Delcy Rodríguez, como la presidenta interina de Venezuela, a pesar de que ella un día antes haya declarado que no tomaría dicho cargo.

Sin embargo, investigaciones periodísticas señalan que los hermanos Rodríguez habrían pactado con Trump la captura de Nicolás Maduro y el acceso total al petróleo venezolano en Doha, ciudad de Qatar. Y, sobre el papel de los intereses, algunos empresarios petroleros lo confirman.

La visión de las empresas petroleras y el derecho internacional

Alejandro Terán, director de la Asociación Latinoamericana de Empresarios del Petróleo de Texas, sostiene que el ataque llevado a cabo sobre el Fuerte Tiuna, en Caracas, tuvo el objetivo de apoderarse del petróleo venezolano en medio de tensiones clave para el mundo.

Debido a esta acción bélica, China y Rusia, quienes fueron los aliados máximos del régimen autoritario, han perdido una alianza estratégica, tensando mucho más la política internacional. Estos países rechazaron el ataque de Estados Unidos y protestaron por la vulneración del derecho internacional.

Ante ello, Abel Arcia, abogado y exfiscal de la ciudad de Nueva York, donde Maduro es juzgado, señala que, pese a que el derecho internacional es importante, en la práctica no es relevante en este tipo de casos magnánimos.

Los gestos políticos y la muerte tras el ataque

En señal de cooperación, el gobierno interino de Delcy Rodriguez libero a 11 presos políticos encerrados y, posiblemente torturados, en El Helicoide, la cárcel de máxima seguridad del régimen. Esta medida fue celebrada por los gobiernos de la región, incluido Brasil y Colombia, donde ambos mandatarios de cada Estado apoyaron el gobierno de Nicolás Maduro. En paralelo, directivos de la administración de Donald Trump, ya se han reunido con directivos de las grandes petroleras estadounidenses para trazar un plan de recuperación de la industria extractiva en Venezuela. Este acto va en línea al eslogan político que utilizó Trump en su campaña: “Drill baby, drill”.

Sin embargo, el costo humano del ataque del Delta Force de los Estados Unidos, es elevado: alrededor de unas 80 personas fallecieron en el bombardeo ejecutado por las fuerzas especiales, que destruyó viviendas, departamentos y agentes cubanos, donde el gobierno oficial del caribe notificó de 32 bajas que custodiaban a Maduro.

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