Multimillonario indio ofrece llevarse 80 hipopótamos de Pablo Escobar condenados a eutanasia
29.04.2026 / 17:27 Agustín Sosa
Se trata de Anant Ambani, el hijo del hombre más rico de Asia, Mukesh Ambani. Según señala la carta que envió al ministro de Medio Ambiente de Colombia, indicó que su zoológico está lista para brindar “cuidado de por vida” a la manada de 80 hipopótamos del narcotraficante Pablo Escobar.
“En el centro de esta propuesta está la creencia de Vantara (el zoológico) de que toda vida importa y de que tenemos la responsabilidad compartida de proteger la vida siempre que sea posible”, se leen en la carta de Ambani.
Sin embargo, el problema de la invasión de hipopótamos en Colombia por el capricho de Pablo Escobar tiene varios problemas, y no es por el traslado o la logística para mantener a los animales (que también es importante), sino por algo genético y altamente necesario de entender: la endogamia.
¿Por qué los hipopótamos de Pablo Escobar serán sacrificados?
Los hipopótamos del líder narcotraficante, Pablo Escobar, actualmente están a punto de llegar a los 200 ejemplares, una alza reproductiva sabiendo que llegaron en 1980 a la Hacienda Nápoles y que provienen de un solo macho.
Sí, los 200 ejemplares de hipopótamos provienen de un solo macho. La exportación de los animales semiacuáticos a Colombia a pedido de Escobar fue de un macho y tres hembras, es decir, no habría distinción genética amplia entre la manada colombiana.
“Hay una mutación genética importante, lo que algunos países se resisten a aceptarlos (…). Creemos que tiene que ver con la pobreza genética”, señala la minista de Ambiente de Colombia, Irene Vélez.
A esto se le llama endogamia, la reproducción entre seres estrechamente emparentados (tres hembras con un solo macho), por lo que genera malformaciones o enfermedades que, a la larga, no deja vivir plenamente a los afectados.
Por ello es que el gobierno de Colombia llegó a la última (y triste) decisión de sacrificar 80 hipopótamos, acción que tiene un gran coste. Por hipopótamo, se estima un gasto de 14 mil dólares que se realizará a partir del segundo semestre de 2026. Con ello se busca que ya no devoren la flora y fauna autoctona de los lagos, como El Silencio.