“DESA II”: organización criminal tenía a sicarios en planilla dentro de empresa fachada | VIDEO
14.09.2025 / 20:39 mlapuente@latina.pe
Tras la captura de “Los Occidentales” o “D.E.S.A II”, se reveló que la banda se infiltraba en chats de empresas de transporte para extorsionar. Su cabecilla, Jhorman Barrios Martínez, llevaba una vida de lujos y usaba la empresa fachada Representaciones CJ 2021 EIRL para lavar dinero, inscribiendo a sicarios como empleados.
Punto Final accedió a documentos que muestran cómo esta firma pasó de 332 mil soles a millones, movidos entre noviembre de 2024 y marzo de 2025 a través de testaferros.
SICARIOS DE LOS “DESAS II” EN PLANILLA
“Los DESAS” se consolidaron como una organización criminal con una estructura casi empresarial: contaban con una planilla de sicarios y un sistema financiero diseñado para convertir el miedo de los transportistas en más de 20 millones de soles.
Su mayor “innovación” fue la manera de blanquear el dinero. Siguiendo el modelo de los carteles de droga, crearon una empresa fachada, Representaciones CJ 2021 EIRL, registrada como vendedora de alimentos. En apariencia era un negocio legal, pero nunca comercializó un solo producto.
La historia se remonta a 2018, cuando bandas de origen venezolano se adueñaron del Cerro Candela, en San Martín de Porres. Desde allí comenzaron a cobrar cupos bajo el nombre de Los DESA, liderados por Edward Torrealba, quien ordenó el asesinato de tres transportistas en enero de este año. Tras su captura, el control pasó a manos de Los Occidentales.
A diferencia de sus predecesores, esta nueva organización impuso un régimen de violencia aún mayor, atacando directamente a choferes de las empresas Etnolsa, Aquarius, Naranjitos y Vía Unoo, con asesinatos que reforzaron su poder y extendieron el terror en Lima Norte.
LOS BRAZOS DE JHORMAN BARRIOS, LÍDER DE LOS “DESA II”
Jhorman Barrios controlaba el transporte urbano, con la ayuda de Armando Torrealba y Freites Santaella, alias Gringo, infiltró a choferes en las empresas Etnolsa y Aquarius para acceder a los grupos de WhatsApp de los conductores y exigirles cupos a través de videollamadas.
Cada empresa tenía un representante encargado de cobrar 20 soles por chofer y remitir el dinero a los cabecillas. En Etnolsa esa función la cumplía Ana Tovar Álvarez, mientras que Brayan Franco Correa, segundo al mando, también se infiltró en unidades de transporte para reforzar el control.
La intimidación quedaba en manos de los sicarios Jefferson Borrome, alias Cero Uno y Ronaldinho, quienes atacaban a los choferes que se negaban a pagar.
Las extorsiones se recaudaban en efectivo, por billeteras electrónicas o mediante depósitos en cuentas personales.
OPERACIONES Y COBROS EXTORSIVOS
La investigación no solo identificó a los extorsionadores, sino también el rastro del dinero. La Unidad de Inteligencia Financiera detectó que Elvis del Carmen Pérez Cardozo abrió una cuenta en marzo de 2024 con pocos movimientos, pero entre noviembre y marzo de 2025 recibió más de 332 mil soles, sobre todo vía Yape y Plin.
Ese dinero fue transferido en 417 operaciones a la empresa fachada Representaciones CJ 2021 EIRL, registrada como vendedora de alimentos, aunque sin actividad real. Su representante, Rosanny Mabel García Pérez, recibió 261 mil soles de Pérez Cardozo y luego los movió hacia Armando José Córdoba Salzalejo, quien acumuló cerca de 400 mil soles en sus cuentas y en su empresa Corven Group. La principal beneficiaria fue su esposa, Sara Ruth Paredes Oloya, con más de 4 millones de soles, mientras que su madre, Rosa Margarita Salzalejo, recibió más de 700 mil.
Aunque el dinero entraba a cuentas en Perú, las transferencias se hacían desde direcciones IP en Ecuador y Colombia, antes de enviarse a Venezuela y retornar al país. Según la Fiscalía, estos fondos servían para pagar a sicarios, testaferros y operadores de la red criminal.