La caída de la “Dinastía Tocorón”: fueron capturados con drone y tecnología térmica tras robar armas
09.08.2026 / 23:22 Agustín Sosa
Una investigación de Punto Final reconstruye cómo un grupo de delincuentes asaltó una armería en Santiago de Surco y trasladó 31 armas hasta un búnker campestre en Pachacámac. La Policía identificó a varios presuntos integrantes y capturó al hombre señalado como pieza clave de la operación.
Una investigación de Punto Final reconstruyó el robo de 31 armas de fuego de la armería Impalla, ubicada en el Centro Comercial La Alborada, en Santiago de Surco. El asalto ocurrió poco antes de la una de la tarde y, según la investigación, fue ejecutado por una organización que habría planificado desde el ingreso al establecimiento hasta la posterior fuga.
Las imágenes de las cámaras de seguridad muestran cómo una pareja ingresó al local simulando ser cliente. En cuestión de segundos, uno de los delincuentes sacó un arma y redujo a los trabajadores mientras sus cómplices retiraban las armas de los exhibidores y cortaban los cables de seguridad. Una mujer que había ingresado minutos antes permaneció afuera hablando por teléfono y, según los investigadores, cumplía funciones de vigilancia y coordinación.
El escape también habría sido planificado. Los delincuentes utilizaron motocicletas y vehículos para trasladar el botín. Parte de las armas fue colocada en un automóvil blanco y luego trasladada a un Chevrolet de color plomo en plena Panamericana Sur. Posteriormente, otra parte del armamento fue transferida desde el vehículo blanco al mismo automóvil.
La ruta terminó en un recreo campestre de Pachacámac que, según la investigación, habría sido utilizado como escondite para las 31 armas. Mientras el armamento permanecía oculto, los presuntos integrantes de la organización utilizaban el lugar para realizar reuniones y fiestas.
La ruta hacia la Dinastía Tocorón
La investigación policial apunta a que las armas no estaban destinadas únicamente al mercado criminal peruano. Según el reportaje, también habrían sido ofrecidas a organizaciones delictivas de Ecuador. Para ello, los investigadores detectaron un grupo privado creado para comercializar el armamento a través de redes sociales, donde algunas armas eran ofrecidas por miles de soles.
El seguimiento estuvo a cargo de agentes de la Brigada de Robos de la DIRINCRI, quienes utilizaron drones para identificar vehículos, placas, desplazamientos y reuniones. Así aparecieron los nombres de Rafael Rodríguez Soto, alias “Ruso”, señalado como uno de los motociclistas que escoltó el traslado; y Edgar del Valle Rodríguez Balza, alias “Chamo”, identificado como conductor del Chevrolet plomo.
La investigación también identificó a Evany Ruiz Carpio, alias “Flaca”, quien habría ingresado a la armería simulando ser clienta y posteriormente permaneció en los exteriores del local. Los agentes establecieron además una relación sentimental entre ella y “Chamo”.
Según los investigadores, detrás de esta estructura estaría César Antonio Riera Machi, alias “César” o “La Locura”, señalado como una pieza clave de la Dinastía Tocorón. Su presunto centro de operaciones fue ubicado en un edificio de cuatro pisos en San Martín de Porres. Durante dos meses, los agentes realizaron vigilancia sobre los integrantes de la organización hasta ejecutar el operativo.
El objetivo principal fue el inmueble señalado como búnker de “La Locura”. Durante la intervención, algunos sospechosos intentaron escapar por los techos y fueron perseguidos con apoyo de drones. César Antonio Riera Machi fue finalmente capturado. La investigación permitió luego ubicar los escondites donde se encontraban las armas robadas.