A más de 4,000 metros de altura: colegios de adobe, frío y sin internet en los Andes de Ayacucho
20.09.2026 / 22:01 aramosz@latina.pe
En las alturas de Ayacucho, hablar de educación puede significar algo muy distinto a lo que ocurre en Lima. Para algunos niños, llegar al colegio implica caminar durante horas, atravesar caminos de tierra y soportar temperaturas bajo cero antes de sentarse frente a una pizarra.
Ese es el caso de Dylan, un niño de apenas seis años que vive en la comunidad de Huataccocha, distrito de Chipao, provincia de Lucanas. Cada día recorre aproximadamente dos horas para llegar a su colegio y otras dos para regresar a casa.
Su historia forma parte del recorrido realizado por Punto Final por algunos de los colegios más alejados de Ayacucho, donde maestros, directores y autoridades locales muestran una realidad que convive con los anuncios del Gobierno sobre una transformación del sistema educativo.
COLEGIOS QUE RESISTEN AL FRÍO, LAS LLUVIAS Y LOS AÑOS
El recorrido comenzó en Puquio, después de aproximadamente nueve horas y media de viaje desde Ayacucho. Allí, en el colegio 24016, la directora Carmen Rosa Espinoza contó que la institución tiene 73 años de antigüedad y que buena parte de su deterioro se intenta ocultar con pintura.
Las paredes presentan rajaduras y las aulas sufren filtraciones cuando llueve. La directora sostiene que necesitan una nueva infraestructura y que los padres de familia han tenido que realizar trabajos para mantener el colegio en condiciones de funcionamiento.
Desde Puquio, el equipo continuó hacia Chipao y luego a sus poblados más alejados. En Yanama, a más de 3,300 metros sobre el nivel del mar y con temperaturas que pueden llegar a varios grados bajo cero, el colegio 24121 tiene apenas 18 estudiantes y tres maestros.
Su director, Jhoel Llamoja Rojas, además de dirigir la institución, enseña los cursos de quinto y sexto de primaria. Matemática, Comunicación, Ciencia y Tecnología, Personal Social, Arte, Religión y Educación Física forman parte de sus responsabilidades.
SIN INTERNET
La falta de conectividad también marca la rutina. En esta comunidad no existe señal telefónica y el colegio no cuenta con internet convencional. Frente a la ausencia de redes, los propios docentes han desarrollado alternativas para mostrar contenidos audiovisuales a sus alumnos.
Llamoja también cuestionó que algunos materiales educativos enviados desde Lima no siempre estén contextualizados con la realidad de sus estudiantes. Como ejemplo, mostró textos que incluyen escenarios de playa para niños que viven entre lagunas, punas y montañas.
A pocos minutos de allí, otra institución educativa agropecuaria enfrenta problemas similares. Su director explica que las condiciones de la infraestructura hacen necesaria una nueva construcción y recuerda que las nevadas y el granizo han provocado daños en los techos.
La situación se repite en Huataccocha. Allí, el colegio cuenta con un expediente aprobado para una nueva infraestructura, pero, según las autoridades locales, todavía falta concretar el presupuesto y el convenio correspondiente.
A 4,250 METROS, LA EDUCACIÓN TAMBIÉN DEPENDE DE LO BÁSICO
En San Martín de Pallcca, a unos 4,250 metros sobre el nivel del mar, la institución educativa tiene 17 estudiantes. Allí, además de las clases tradicionales, los alumnos participan en talleres vinculados con la crianza de animales y el aprovechamiento de la fibra de alpaca. La directora Giovanna Chocce Choje Fernández advierte, sin embargo, que la infraestructura se encuentra deteriorada y necesita mantenimiento.
La realidad de estas comunidades contrasta con los anuncios realizados por el Gobierno en materia educativa. El ministro de Educación, José Antonio Chang, ha planteado medidas como evaluaciones para docentes, cambios en la currícula, una hora diaria de lectura y una expansión de la conectividad en los colegios. Además, el Ejecutivo ha anunciado la construcción de nuevos colegios durante los próximos años.
El propio ministro también ha informado recientemente ante el Congreso que el sector prepara medidas para reducir el impacto del Fenómeno El Niño en la infraestructura educativa y garantizar la continuidad de las clases.
Para los docentes de Yanama, Huataccocha o San Martín de Pallcca, mejorar la educación también significa contar con aulas que soporten las lluvias y las nevadas, infraestructura segura, materiales adecuados a la realidad de sus alumnos y acceso a internet.
Y mientras las promesas de una reforma educativa avanzan desde Lima, Dylan vuelve cada tarde a casa por las mismas trochas por las que llegó al colegio. Son otras dos horas de caminata antes de terminar su jornada escolar.
En estas comunidades, a más de 4,000 metros de altura, la educación no se mide solamente en nuevas currículas o anuncios. También se mide en algo mucho más elemental: que mañana haya un maestro en el aula y que el techo siga en pie.
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