Congreso bicameral: así se tramitarán las vacancias y acusaciones constitucionales

El retorno del sistema bicameral en el Perú traerá cambios en la forma en que el Congreso ejercerá el control político sobre el Poder Ejecutivo. Tras 34 años de contar con un Parlamento unicameral, el país volverá a tener una Cámara de Diputados y un Senado, cada una con funciones diferenciadas y responsabilidades específicas en procedimientos clave como las acusaciones constitucionales y las mociones de vacancia presidencial.

De acuerdo con la información difundida por el Congreso de la República, ambas cámaras asumirán competencias propias, aunque en determinados casos actuarán de manera encadenada. Entre los procedimientos más relevantes destacan las acusaciones constitucionales —que comprenden el antejuicio y el juicio político— y los procesos de vacancia de la Presidencia de la República.

En el caso de las acusaciones constitucionales, la Cámara de Diputados será la encargada de admitir la denuncia, realizar las investigaciones correspondientes y formular la acusación. Posteriormente, el expediente pasará al Senado, instancia que tendrá la responsabilidad de debatir, evaluar y resolver la acusación planteada.

Un esquema similar se aplicará para las vacancias presidenciales. Según el Parlamento, la Cámara de Diputados acordará el pedido y propondrá la vacancia, mientras que el Senado tendrá la última palabra al resolver si esta procede o no.

Este nuevo diseño busca distribuir las responsabilidades entre ambas cámaras y establecer una revisión sucesiva de las decisiones políticas de mayor trascendencia institucional.

FUNCIONES DIFERENCIADAS

La Cámara de Diputados concentrará varios de los mecanismos tradicionales de control político. Entre sus atribuciones figuran la interpelación y censura al Consejo de Ministros o a ministros de Estado, la estación de preguntas al presidente del Consejo de Ministros y a los integrantes del gabinete, las invitaciones para informar ante el Parlamento, los pedidos de información y la conformación de comisiones investigadoras sobre asuntos de interés público.

Por su parte, el Senado tendrá competencias orientadas a la supervisión y revisión de actos del Poder Ejecutivo. Entre ellas se encuentran la invitación a ministros para informar, los pedidos de información a entidades públicas, el control sobre actos normativos del Ejecutivo y sobre las facultades legislativas otorgadas, así como el control de los decretos de urgencia y de excepción.

La implementación de estas funciones marcará el regreso de la bicameralidad al sistema político peruano. Con ello, el Congreso volverá a operar mediante dos cámaras especializadas, un modelo que no existía desde hace más de tres décadas y que redefinirá la tramitación de mecanismos de control político como las acusaciones constitucionales y las vacancias presidenciales.

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