Entre cifras y fallas: el balance de las elecciones accidentadas del 2026

No se puede negar que las elecciones del 12 de abril de 2026 fueron problemáticas, sobre todo en varios puntos de Lima sur, como Pachacamac, Lurín y Villa el Salvador. Miles de ciudadanos no pudieron votar debido a la no instalación de mesas y material electoral que, en algunos casos, nunca llegó. En total, 211 mesas no se instalaron ese día.

Aunque este último episodio histórico en el registro electoral del Perú generó indignación, los datos oficiales permiten poner lo ocurrido en contexto. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) habilitó más de 92 mil mesas para más de 27 millones de votantes, y las 211 no instaladas representan apenas el 0.2% del voto total.

En comparación con otros procesos, en el 2021 no se abrieron 499 mesas, lo que demuestra que, en términos generales, el problema no fue mayor a los procesos anteriores.

Menos mesas, más problemas

A pesar de la diferencia numérica, la clave de esta crisis está en la causa. En el 2021, las mesas no se abrieron debido a la falta de miembros de mesa; en esta jornada electoral del 2026 las mesas no abrieron pero por fallas en la logística, como el traslado del material electoral que no llegó a tiempo. Esto traslada la responsabilidad directamente a la ONPE.

Otro factor relevante es el ausentismo Con el 93% de actas procesadas, cerca del 23.8% de electores no acudieron a votar, lo que se traduce en que hubo la ausencia de más de 6 millones y medio de peruanos en las urnas. Si bien la cifra es la menor registrada desde la pandemia de 2021, sigue siendo alta la falta de participación, que responde a factores como migración, trabajo en domingo, problemas de salud y, sobre todo, desafección política.

A esto se suma el complejo proceso del conteo que actualmente se encuentra paralizado. Con más de 6 mil actas observadas que deben revisarse por el Jurado Especial de Elecciones (JEE), la ONPE se encuentra impedida de un avance más progresivo debido a errores, omisiones o inconsistencias que deben ser evaluadas bajo estrictos reglamentos, lo que puede incluso escalar hasta el Jurado Nacional de Elecciones, el máximo organismo en este tipo de contiendas.

¿Quién acompañará a Keiko Fujimori?

Debido a estas deficiencias, el panorama electoral sigue abierto. Aún está por definirse quien acompañará a la lideresa de Fuerza Popular en segunda vuelta, en una contienda marcada por posibles apelaciones, estrategias legales y hasta marchas contra las propias elecciones que podrían dilatar el proceso.

Estas elecciones no solo dejan cifras, sino también un sistema sensible puesto a prueba y un resultado que podría tardar un mes en definirse.

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