Cumbre Perú Sostenible 2026: cinco conversaciones que mueven al país
12.10.2026 / 16:01 mbaldeon@latina.pe
Bajo el lema “Un país diverso, una visión compartida”, la Cumbre Perú Sostenible 2026 reunió durante tres días, en el Parque de Exposiciones de Magdalena, a más de 10,000 asistentes en torno a una misma pregunta: ¿cómo construimos juntos el Perú que queremos? El encuentro organizó el diálogo alrededor de sus cinco pilares: Planeta, Personas, Prosperidad, Paz y Pactos. Dejó abiertas conversaciones sobre los temas que hoy definen el futuro del país.
Planeta: la naturaleza como motor de competitividad
El primer pilar dejó una certeza: la crisis climática es un desafío económico del presente, en un año en que el país ya enfrenta un Fenómeno de El Niño de magnitud histórica. En ese marco, Héctor Angarita, científico senior de la Alianza de Capital Natural de Stanford, planteó una idea que atravesó toda la jornada: la prosperidad no existe al margen de la naturaleza, sino profundamente entrelazada con ella. De hecho, más de la mitad del PBI global depende directamente de los ecosistemas. Angarita lo llevó al territorio peruano con una cifra contundente: en cuencas como la del río Huallaga, algunas hidroeléctricas podrían perder hasta el 95% de su capacidad de generación hacia fin de siglo producto del cambio climático, pero hasta el 57% de esa pérdida puede evitarse si se incorpora el valor de los ecosistemas en las decisiones de inversión. La conclusión: cuidar la naturaleza ya no es un costo, sino una de las mejores inversiones en competitividad que puede hacer el país.
Personas: la inteligencia artificial como oportunidad, no como amenaza
El bloque abordó cómo la inteligencia artificial (IA) y la automatización están transformando el trabajo, las habilidades y la productividad, y qué debe hacer el Perú para que esa transformación amplíe oportunidades en lugar de profundizar brechas. Carlos Zuzunaga, socio de McKinsey & Company, y Diego Castresana, miembro del McKinsey Global Institute, compartieron un dato que marcó la conversación: más de la mitad de las horas de trabajo en el país ya podrían ser realizadas por una máquina igual o mejor. Lejos de leerlo como una amenaza, lo presentaron como una oportunidad, pues esa tecnología puede devolver buena parte de la jornada para dedicarla a tareas de mayor valor. Según sus estimaciones, bien aprovechada, la IA podría representar hasta US$10,200 millones para el Perú, una cifra que casi duplicaría su crecimiento actual. En esa misma línea, Carlos Rojas, director de ingeniería e inteligencia artificial para Latinoamérica en Google, aportó una mirada optimista sobre los jóvenes: como las habilidades vinculadas a la IA son tan recientes, “hace tres a cinco años se reinició el reloj”, lo que nivela la cancha frente a profesionales con más experiencia y abre una ventana real de movilidad social.
Prosperidad: convertir nuestras fortalezas en oportunidades
El tercer pilar partió de una premisa compartida: el Perú tiene recursos, biodiversidad, cultura y talento de sobra, pero el verdadero reto es transformar ese potencial en productividad, empleo y oportunidades que lleguen a más territorios y más personas. Para ilustrarlo, Carlos Añaños, fundador de Grupo AJE y presidente del Patronato Pikimachay, contó cómo una fortaleza local puede escalar hasta generar valor mucho más allá de su lugar de origen. Al elevar la artesanía a la categoría de arte y construir la marca Ayacucho, la región pasó de recibir 56,000 turistas a 700,000, y de tres vuelos semanales a siete diarios. Desde el Instituto Peruano de Economía, María Pía Palacios reforzó la idea de que la identidad es hoy una ventaja competitiva: Maido fue reconocido como el mejor restaurante del mundo en 2025 y el 81% de los turistas extranjeros llegan al país con el deseo de probar su cocina. El mensaje de fondo fue que la diversidad peruana, bien puesta en valor, se traduce en desarrollo.
Paz: invertir en la infraestructura relacional
En un contexto de polarización y desconfianza, este pilar reflexionó sobre cómo reconstruir los vínculos que hacen posible la convivencia y el acuerdo. Fortuna Ludmir, emprendedora social y directora ejecutiva de Fundación BIK (Believe in Kindness), introdujo un concepto clave: la “infraestructura relacional”, entendida como las capacidades y condiciones que nos permiten convivir, confiar, colaborar y atravesar el conflicto sin perder la dignidad. Su propuesta parte de entender la bondad como la suma de empatía y acción de cuidado, una capacidad respaldada por evidencia: es una habilidad entrenable que genera un efecto triple de bienestar, en quien la ejerce, en quien la recibe y en quien la presencia. Y, como cualquier infraestructura, requiere inversión sostenida, porque “lo que no se presupuesta, ni se protege, se degrada”. El desafío es considerable, pues 8 de cada 10 peruanos desconfía de otro peruano, pero también existen caminos: en Cajamarca, bajo el lema “el agua nos une”, un tema históricamente conflictivo se transformó en una causa común que hoy lleva agua de manera permanente a 40,000 personas.
Pactos: acuerdos que trascienden la elección
El último pilar abordó cómo pasar del diálogo a compromisos concretos capaces de sostenerse más allá de los cambios de autoridades. Peter T. Coleman, profesor de Psicología y Educación de la Universidad de Columbia, ofreció una distinción que ayudó a entender el momento del país: existen “problemas reloj”, que se resuelven cambiando la pieza averiada, y “problemas nube”, como la polarización, en los que al empujar un lado simplemente cambia de forma. Por eso, sostuvo, cambiar de autoridad una y otra vez no resuelve el fondo. El Perú ha tenido nueve presidentes en diez años, y la salida no está en arreglar la pieza, sino en rediseñar las condiciones. La buena noticia es que sí existen sociedades que lograron avanzar hacia la paz sostenida, como Costa Rica, que dedicó cerca de cincuenta años a educar en resolución de conflictos; no se trata de una utopía, sino de un trabajo de largo plazo. Su síntesis fue clara: “reconstruir confianza no es un milagro, es un resultado de diseño”. La conversación aterrizó, además, en una agenda país concreta de la mano del viceministro de Desarrollo e Inclusión Social, Carlos Humberto Salazar García, quien ante un escenario en el que 35 de cada 100 niños padecen anemia propuso derrotarla, como el punto de partida para una agenda común entre sectores, recordando que países vecinos como Chile ya alcanzaron la anemia cero.
Las cinco conversaciones compartieron un mismo hilo: el futuro no se espera, se construye hoy, y la diversidad del Perú, lejos de ser un obstáculo, es su mayor fortaleza, siempre que seamos capaces de convertirla en acción colectiva. La Cumbre Perú Sostenible 2026 cierra así no con respuestas cerradas, sino con acuerdos, preguntas y conexiones que invitan a seguir tejiendo puentes. Te invitamos a revivir cada sesión de expositores y paneles en el canal de YouTube de Perú Sostenible.