Estrés por las Elecciones 2026: incertidumbre por segunda vuelta dispara cuadros de ansiedad
07.05.2026 / 00:56 Felipe Morales
A un mes de la segunda vuelta presidencial, el Perú atraviesa el proceso electoral más fragmentado de su historia democrática reciente. El desgaste no se mide solo en mesas de votación. Psicólogos clínicos reportan un incremento sostenido de consultas vinculadas a ansiedad, insomnio y agotamiento emocional asociados al clima político. La American Psychological Association acuñó hace años el término “estrés electoral”, y especialistas peruanos coinciden en que los síntomas ya son visibles en consultorio.
Las elecciones del 12 de abril dejaron una imagen inédita. Compitieron 35 candidatos presidenciales, la cifra más alta de Latinoamérica, y ningún postulante superó el 17% de los votos. El conteo avanzó con más lentitud que en las dos elecciones previas. A ello se sumaron fallas logísticas que obligaron a 13 colegios a votar el lunes 13, denuncias cruzadas de fraude y un escenario de polarización que no termina con la primera vuelta.
Cifras locales que no pueden ignorarse
El Ministerio de Salud reportó más de 325.000 casos de ansiedad y casi 61.000 de estrés severo solo en lo que va de 2025. La directora ejecutiva de Salud Mental del Minsa, July Caballero, ha confirmado un incremento sostenido de atenciones por ansiedad y depresión, con especial foco en jóvenes adultos. Ocho de cada diez peruanos presenta algún tipo de trastorno de salud mental según el propio Minsa, en un país que cuenta con apenas 294 psiquiatras para más de 33 millones de habitantes.
Sobre ese terreno frágil aterriza la campaña. Un estudio publicado por la revista Politics and the Life Sciences tras las elecciones estadounidenses de 2020 encontró que un porcentaje significativo de votantes mostró síntomas compatibles con trastorno de estrés postraumático, sin importar el partido por el que sufragaron. La Asociación Americana de Psicología documentó que más del 70% de los electores reportaron sentirse ansiosos o deprimidos durante el ciclo electoral de 2024.
Cómo se manifiesta en el día a día
La psicóloga Grace Moreno, directora de Origen.pe, explica que el patrón es reconocible. “Las personas llegan describiendo insomnio, irritabilidad, dificultad para concentrarse y conflictos familiares que se intensifican alrededor de la mesa cuando se discute política. La incertidumbre electoral funciona como detonante muy potente en personas con vulnerabilidad previa”, señala.
Entre los síntomas más frecuentes que reportan los especialistas figuran preocupación excesiva, palpitaciones, alteraciones del sueño, hipervigilancia frente a noticias políticas y, en casos más complejos, cuadros depresivos vinculados a la sensación de impotencia frente al rumbo del país. La exposición continua a redes sociales y noticieros amplifica el cuadro, en lo que la literatura científica describe como ansiedad por sobreinformación o doomscrolling.
A esto se suma un factor estructural peruano. El país ha tenido nueve presidentes en los últimos diez años, una rotación sin paralelo en América Latina que ha consolidado una sensación crónica de incertidumbre y que ahora se reactiva con cada nueva elección.
Recomendaciones para sobrellevar la campaña
Los especialistas coinciden en cinco medidas concretas. Limitar el consumo de noticias a ventanas horarias específicas, evitar discutir política en momentos de alta carga emocional como las comidas familiares, mantener rutinas de sueño y ejercicio, distinguir entre lo que está bajo el propio control y lo que no, y consultar con un profesional si los síntomas persisten más de dos semanas.
El Minsa pone a disposición de la ciudadanía la Línea 113, opción 5, gratuita y de cobertura nacional, además de 291 Centros de Salud Mental Comunitarios.
La campaña hacia el 7 de junio recién empieza, y con ella la presión informativa, el ruido de redes y la sensación de que cada semana puede cambiar el rumbo del país. Los psicólogos consultados coinciden en una idea. Cuidar la salud mental durante un proceso electoral consiste en sostener la capacidad de pensar la política con claridad.