Reclutan a menores de las barras bravas para sicariato y robo
Una investigación de la DIVIAC reveló las prácticas de estos criminales y permitió identificar y capturar al líder de una banda mientras planificaba su próximo delito.
04.08.2024 / 20:27 lbarja@latina.pe
Una tarde de juegos era el momento perfecto para Dairon, un niño de 13 años que amaba saltar con pelotas y disfrutar de la libertad que le brindaba el juego. En medio de su risa contagiosa, Dairon sentía el profundo amor de una familia que se esforzaba por hacer brillar una sonrisa en su rostro. Sin embargo, esa sonrisa se apagó trágicamente cuando recibió un impacto de bala en la cabeza.
“No pueder ir al colegio. No puede hacer las cosas que un niño de su edad puede hacer. Me siento mal”, comenta Katherine Jaramillo, mamá de Dairon.
Dairon pasó tres meses en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Emergencias Pediátricas, tras someterse a una operación de ocho horas para salvarle la vida. Todo comenzó cuando recibió un disparo en la cabeza durante un enfrentamiento entre delincuentes de las barras de Alianza Lima y Universitario, tras un partido de fútbol en el distrito de Santa Anita.
“Donde le había impactado la bala, todo ese lado estaba destruido. Y tenían que sacarle todo lo que estaba destruido. ¿Por dónde ingreso la bala? Por acá y salió por acá”, afirma Katherine.
La familia de Dairon ha decidido hablar por primera vez para relatar la dura situación del pequeño, quien ahora se encuentra postrado en una cama, luchando por recuperar la sonrisa que le arrancaron unos criminales. Mientras tanto, los delincuentes responsables del terror en Santa Anita siguen operando, aprovechando su pertenencia a conocidas barras del club Universitario de Deportes.
ASÍ OPERABAN
Una investigación de la DIVIAC reveló las prácticas de estos criminales y permitió identificar y capturar al líder de una banda mientras planificaba su próximo delito: Andrés Rodríguez Ipanaqué, quien aprovechando su vínculo con la barra “La Tropa de San Juan de Lurigancho”, reclutaba menores de edad para actividades delictivas como el robo y el sicariato.
“Otras bandas criminales que los ven les piden un trabajo de sicariato porque saben que van a encontrar gente que se dedica al sicariato, robo y extorsión. Ya no es un tema de futbol es de delincuencia, el futbol es una cubierta para ellos”, comenta el coronel Franco Moreno, jefe de la DIVIAC.
EL PEQUEÑO DAIRON SE RECUPERA
Por su parte, Katherine Jaramillo, madre del pequeño Dairon, sostiene que su hijo era un niño independiente y “ahora depende de mi al cien por ciento”. “Vive prácticamente y sé que si Dios no se lo llevó es porque Dios tiene un propósito para mí y para mi hijo”, agrega.
Barristas de Universitario de Deportes y Alianza Lima se enfrentaron a balazos, sin importarles que ponían en peligro a decenas de familias, incluidos niños que jugaban en las calles de Santa Anita. Sin saberlo, el pequeño Dairon se encontró en medio de este caos. El impacto de una bala en su cabeza llevó a los médicos a darle solo una hora de vida.
“Fue una operación de 6 horas y de ahí pasó a UCI. En UCI estuvo 28 días y después lo pasaron al hospital Bravo Chico”, refirió.
Así pasaron seis meses de intensa lucha para que los médicos y los cuidados de sus padres pudieran estabilizar a Dairon. Sin embargo, las secuelas de ese terrible impacto ahora mantienen al pequeño postrado en una cama, incapaz de sonreír ni de jugar con las pelotas que tanto amaba.