Donald Trump aterriza en Pekín para su segunda visita en casi una década
13.05.2026 / 09:48 mserrano@latina.pe
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles a Pekín para sostener una esperada reunión con su homólogo chino, Xi Jinping, en medio de tensiones globales marcadas por la disputa comercial entre ambas potencias, la crisis en Irán y el futuro de Taiwán. Se trata de la primera visita oficial de un mandatario estadounidense a China desde el viaje realizado por el propio Trump en 2017.
El mandatario republicano arribó acompañado de importantes empresarios y ejecutivos tecnológicos de Estados Unidos. Entre ellos destacan Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX; Tim Cook, CEO de Apple; y Kelly Ortberg, representante de Boeing. Durante una escala en Alaska también se sumó Jensen Huang, líder de Nvidia.
Antes de aterrizar, Trump aseguró en su red social Truth Social que buscará convencer a Xi Jinping de ampliar las oportunidades para las empresas estadounidenses dentro del mercado chino. Según afirmó, pretende impulsar una relación económica que permita a las compañías norteamericanas desarrollar nuevos negocios en la segunda economía más grande del planeta.
Desde Pekín, el gobierno chino confirmó que dará una recepción oficial al presidente estadounidense en el Palacio del Pueblo, ubicado en la histórica plaza Tiananmen. El portavoz de la Cancillería china, Guo Jiakun, afirmó que China está dispuesta a trabajar con Washington para fortalecer la cooperación bilateral y manejar las diferencias entre ambos países.
Uno de los principales temas de la cumbre será la posibilidad de extender la tregua alcanzada en la guerra arancelaria iniciada años atrás entre ambas naciones. Sin embargo, persisten fuertes desacuerdos relacionados con el acceso a tecnologías estratégicas, los semiconductores, las tierras raras, la propiedad intelectual y la situación de Taiwán, considerada una línea roja para Pekín.
La guerra en Irán también ocupa un lugar central en la agenda. Washington busca que China utilice su influencia sobre Teherán para contribuir a reducir la tensión en Medio Oriente. Estados Unidos ya intentó frenar la compra de petróleo iraní por parte de China mediante sanciones económicas, aunque Pekín rechazó estas medidas y evitó una confrontación diplomática directa.