Un enorme sumidero de cerca de 50 metros de profundidad se abrió en una transitada zona de Bangkok, Tailandia, generando pánico y severos daños en la infraestructura. El hundimiento arrasó con tramos de la vía, vehículos, postes de electricidad y tuberías de agua, dejando sin luz ni agua a cientos de familias. Aunque las autoridades confirmaron que no hubo víctimas mortales, se dispuso el desalojo preventivo de un hospital, una comisaría y edificios aledaños por riesgo de nuevos derrumbes.