“Para No Olvidar”: El crimen de Milena Tapullima, el engaño que terminó con su vida | VIDEO
En un nuevo episodio de “Para no olvidar”, recordamos el inconcluso caso de Milena Tapullima. Una joven de 18 años que soñaba con convertirse en chef, pero cuya vida fue brutalmente arrebatada tras una última cita con su pareja. Este crimen, ocurrido en 2019, sacudió a todo el país y, hasta hoy, deja una profunda sensación de injusticia.
¿QUIÉN ERA MILENA TAPULLIMA?
Milena había alcanzado la mayoría de edad y, con ella, llegaron también sus sueños. Estudiaba gastronomía en Lima y se esforzaba por abrirse camino en un rubro que en Perú vive un auge importante. En ese contexto conoció a Juan Carlos Álvarez, un joven economista de 23 años, con quien inició una relación tras conocerse en una aplicación de citas. Durante un año compartieron momentos y llegaron incluso a presentarse ante sus familias.
MILENA TAPULLIMA: ¿QUÉ SUCEDIÓ?
Pero todo cambió el sábado 16 de febrero de 2019. Ese día, la pareja se reunió en un hotel en Pueblo Libre. En las imágenes de seguridad se observa una actitud extraña por parte de Juan Carlos: evitaba que Milena tocara su bolsillo, como si escondiera algo. Nadie imaginaba que sería la última vez que la verían con vida.
Dentro de la habitación, la relación llegó a su fin tras una discusión. Pero para Juan Carlos no era solo una ruptura. Lo había planeado todo. En un momento le pidió a Milena que cerrara los ojos, como si fuera a entregarle algo especial. Pero en lugar de eso, sacó un cuchillo y la atacó con dos puñaladas en el cuello. Así, en silencio y sin oportunidad de defensa, Milena Tapullima fue asesinada.
Tras el crimen, el asesino cambió de ropa y escapó. Al día siguiente, el personal del hotel halló el cuerpo sin vida y dio aviso a la policía. En el cuarto estaban el cuchillo, sus lentes y ropa: todo parecía haber sido premeditado. Juan Carlos, mientras tanto, huía al sur del país. Pasó por Chilca, la tierra de Milena, y luego llegó a Ica, donde intentó ocultarse rapándose la cabeza.
Desde un hostal en Ica, confesó su crimen por mensajes de WhatsApp a una amiga. Luego intentó quitarse la vida, pero fue llevado al hospital. Allí contactó a su familia y confesó todo. Fue internado en el hospital Noguchi, intentando alegar problemas mentales. Sin embargo, la División de Homicidios ya tenía la orden de captura y lo detuvo en plena camilla, bajo sedantes.
Aunque el delito fue tipificado como feminicidio, con una pena que podría haber llegado a 35 años, la condena fue de solo 20. La familia de Milena, entre dolor e indignación, considera que fue insuficiente. ¿Cómo puede el fin de una relación convertirse en una sentencia de muerte? Este fue el caso de Milena Tapullima. Un caso para no olvidar.