El epicentro se localizó cerca de Mandalay, una ciudad con más de un millón de habitantes. Minutos después, se registró una réplica de magnitud 6,7.
El sismo de magnitud 7,7 que sacudió Birmania podría ser el más fuerte registrado en el país en las últimas décadas. Expertos advierten que el número de fallecidos podría superar los 100.000, mientras continúan las labores de rescate en las zonas afectadas.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estima un 35% de probabilidad de que las víctimas fatales oscilen entre 10.000 y 100.000. La junta militar reportó más de 1.000 muertos y 2.000 heridos, aunque se teme que la cifra siga aumentando con el paso de las horas.
El epicentro se localizó cerca de Mandalay, ciudad con más de un millón de habitantes. Minutos después, se registró una réplica de magnitud 6,7. Especialistas explican que la falla de Sagaing, responsable del sismo, es una de las más activas y peligrosas de la región.
Según el geofísico Bill McGuire, de la University College London, este podría ser el terremoto más devastador en Birmania en los últimos 75 años. La poca profundidad del epicentro amplificó el impacto en zonas densamente pobladas, provocando colapsos de edificios e infraestructura crítica.
Aunque los sismos son frecuentes en Birmania, el auge de la construcción en las últimas décadas ha aumentado los riesgos. Ian Watkinson, de la Universidad de Londres, advierte que el cumplimiento de normas antisísmicas en el país es deficiente, lo que habría agravado los daños.
El temblor también se sintió en países vecinos, especialmente en Tailandia, donde un rascacielos en construcción se desplomó en Bangkok. Al menos siete personas murieron y decenas de trabajadores quedaron atrapados entre los escombros.
Expertos afirman que el terreno blando de Bangkok intensificó las vibraciones, contribuyendo al colapso del edificio. Además, su diseño estructural, basado en losas sin vigas de refuerzo, habría facilitado su derrumbe de manera repentina.
Especialistas en gestión de desastres insisten en que los terremotos no matan, sino la falta de infraestructuras seguras. Subrayan la necesidad de reforzar las normativas de construcción para prevenir tragedias similares en el futuro.
Con información de AFP
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