En el Callao, la hermana Lisbeth Quispe Huamán, integrante de la congregación Dominicas Santa Rosa de Lima, ha encontrado una forma única de enseñar valores a los más pequeños: personificar a la primera santa de América. Con guitarra en mano y una corona de rosas, recorre las aulas de inicial, primaria y secundaria de un colegio, donde los más de 800 alumnos la llaman cariñosamente “Miss Santa Rosita”.