Así lo aseguraron representantes de la Casa Blanca, pese a que Estados Unidos ha liderado los esfuerzos mundiales para prohibir las importaciones de petróleo ruso.
Se espera que las autoridades adopten una política prudente en relación con la COVID-19 antes de una reunión clave del Partido Comunista a finales de año.
La posibilidad de una economía mundial más regionalizada, dividida en zonas geopolíticas más pequeñas, podría significar un ajuste costoso y largo a un mundo de precios más altos.
Yellen dijo a los periodistas en una conferencia de prensa en Bonn, Alemania, que China también parece estar experimentando una desaceleración del crecimiento.
"Tenemos un interés común en incentivar a China para que se abstenga de realizar prácticas económicas que nos han perjudicado a todos", dijo la secretaria del Tesoro de Estados Unidos en un discurso ante el Foro Económico de Bruselas.
Las restricciones en Shanghái, Pekín y docenas de otras grandes ciudades y fábricas en China están cobrando un alto precio en la segunda mayor economía del mundo.
Las ventas comparables en China, donde Starbucks se ha estado expandiendo rápidamente en los últimos años para aprovechar el creciente consumo de café, disminuyeron un 23%.
Las nuevas medidas estarán sujetas a ajustes después del 10 de mayo, de acuerdo con la evolución de un brote de COVID-19 en el área, según el aviso.
Aunque las empresas occidentales se han retirado de Rusia en protesta, muchas empresas chinas se han quedado allí, siguiendo el ejemplo de la postura de Pekín de abstenerse de criticar a Moscú por la invasión.
Aproximadamente la mitad de los coches que Tesla vendió en todo el mundo el año pasado se fabricaron en su planta de Shanghái.