Las cifras de desempleados rusos podrían sumar hasta 2 millones a finales de año.
Rusia no ha dejado de pagar su deuda externa desde las secuelas de su revolución de 1917, pero sus bonos han surgido ahora como un punto de fricción en su disputa económica con los países occidentales.
La Unión Europea aprobó esta semana nuevas sanciones contra Rusia, incluida la prohibición de importar carbón a partir de agosto.
Entre los sancionados se encuentran el coronel general ruso Mijaíl Mizintsev y el vice primer ministro Dmitri Grigorenko, dijo la ministra de Asuntos Exteriores de Australia.
Naciones Unidas dijo que unos 11 millones de ucranianos, más de una cuarta parte de la población, han huido de sus hogares por la guerra.
Eslovaquia depende en gran medida de Rusia para el suministro de gas.
Alemania ha endurecido las sanciones contra ejecutivos, políticos, productos técnicos y flujos financieros rusos, pero no ha llegado a bloquear el petróleo, el gas y el carbón, alegando que eso perjudicaría más a su naicón que al Kremlin.
Las multinacionales chinas se han quedado en Rusia mientras sus competidores occidentales huyen, pero son las empresas chinas más pequeñas las más vulnerables a las pérdidas por el tipo de cambio.
Desde las aerolíneas hasta los fabricantes de automóviles y las empresas turísticas, miles de empresas de los 27 países han notificado graves trastornos debido a las sanciones.
Los campeonatos mundiales de natación de este año, que en un principio iban a celebrarse en Fukuoka (Japón), se disputarán del 18 de junio al 3 de julio en Budapest.