Mediante grupos cerrados, ofrecen 20 mil soles para acabar con la vida del coronel Víctor Revoredo y hasta coordinan la compra de granadas.
A ellos se les acusa de suministrar droga y celulares a los internos de ese centro penitenciario.
El sujeto, junto a otros dos rateros, le había arrebatado su celular a una señora en San Juan de Lurigancho.
Policía peruana se ve impedida de detenerlos, pues al hacerlo estarían formalizando su ingreso a nuestro país.
Ellos estaban tratando de burlar el control policial fronterizo luego de que se les negara el ingreso a nuestro país.
Comandante General de la Policía advirtió que, si el delincuente abre fuego contra los efectivos, será abatido.
Efectivo fue impactado en el pecho, pero afortunadamente su chaleco antibalas evitó su muerte.
De acuerdo a la Policía, el feminicida no muestra arrepentimiento, trata de victimizarse y crear coartadas.
Ante los ataques y su negativa a retirarse, efectivos de las Águilas Negras de la Policía redujeron a los limpiaparabrisas.
Todo habría empezado cuando la mujer se negó a pagar la cuenta en una taberna.