Crimen y extorsión en Lima: así fue asesinado Carlos Advíncula, conductor de El Rápido
El brutal asesinato de Carlos Advíncula, conductor de la empresa de transporte El Rápido, ha puesto en evidencia una vez más la grave crisis de inseguridad que vive el transporte público en Lima. Con tres disparos en la cabeza, una banda criminal lo ejecutó sin previo aviso, usando su muerte como un mensaje de extorsión a su empresa
A pesar de que El Rápido ya pagaba 300 mil soles mensuales a otras cinco bandas, esta nueva organización criminal exigía 68 mil soles más. La violencia ha escalado sin control y las víctimas siguen aumentando.
Carlos era padre de cuatro hijos, futbolista amateur y querido por sus compañeros. La mañana del 20 de julio, mientras regresaba por la avenida Universitaria tras una jornada de 15 horas, un supuesto pasajero subió al bus y le disparó a quemarropa. El crimen ocurrió en plena ruta y frente a decenas de testigos. Su historia ha estremecido a una ciudad entera, pero también ha revelado el nivel de impunidad con el que operan las mafias extorsivas en Lima.
El 80% de las empresas de transporte paga cupos
Las bandas criminales no solo amenazan a empresas, ahora también van tras los propietarios de cada unidad, enviando mensajes con sus nombres, direcciones y fotografías. Según Martín Ojeda, director de la Cámara de Transporte Urbano, el 80% de las empresas ya paga cupos, generando más de 10 millones de soles mensuales para el crimen organizado. La situación es insostenible: ataques, amenazas y asesinatos son ahora parte del día a día de los choferes de transporte urbano.
El caso de Carlos ha encendido una alerta. Solo 48 horas después de su asesinato, cinco buses de otra línea fueron atacados con piedras mientras llevaban pasajeros. Conductores como Ricardo, compañero de Carlos, viven con miedo constante y denuncian que no hay respuestas efectivas del Estado.