Los comerciantes detenidos no pudieron explicar la procedencia de los equipos. 'La cachina de San Juan de Lurigancho' es uno de los tantos mercados negros de la ciudad a donde van a parar celulares robados.
Una comerciante dedicada a esta actividad ilícita decía que estaba embarazada, pero en realidad ocultaba bajo la ropa una docena de celulares.