El cura ya fue expulsado de la Iglesia en 2019 y condenado en marzo de 2022 a 20 años de cárcel por el delito de violación a un menor en 2003.
La justicia consideró que Mauricio Víquez cometió los delitos contra el niño, quien recibía comida para su familia a cambio de servir como mensajero del entonces clérigo.