Animada por su hija, Alejandra cantó por primera vez en público y enfrentó uno de los retos más grandes de su vida.
Quince años de arte escénico y una apuesta arriesgada que terminó con un sí unánime.
Llegó desde Piura con su tributo urbano, pero el parecido no convenció al jurado.
Dos indicaciones bastaron para que el jurado apostara por su evolución en el escenario.
De los mil oficios al escenario, una audición que dejó sensaciones encontradas en el jurado.
La timidez y la falta de entrenamiento jugaron en contra de una presentación que prometía más.
Con solo 21 años, mostró voz, proyección y un futuro que ilusiona.
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Llegó después de sus hermanos, confió en su talento y terminó armando una verdadera fiesta.
Una imitación con timbre similar, actitud en construcción y un sí que dejó claro que el reto recién empieza.