Día de Acción de Gracias en el Perú: ¿en qué se diferencia a la celebración en Estados Unidos?
A diferencia de Estados Unidos —donde el Día de Acción de Gracias tiene raíces en el encuentro entre colonos europeos e indígenas norteamericanos—, en el Perú su origen está vinculado a la comunidad evangélica y a las celebraciones por Fiestas Patrias. Más que un festín familiar, se trata de un acto litúrgico promovido por las iglesias protestantes para agradecer por la independencia y la vida republicana del país.
En el Perú, la práctica de realizar un “culto de acción de gracias” es parte de la tradición evangélica. Así lo explica Enrique Alva Callupe, presidente del Concilio Nacional Evangélico del Perú y secretario general de la Iglesia Evangélica Peruana: “Cuando los protestantes queremos hacer una liturgia de agradecimiento, le llamamos ‘culto de acción de gracias’. El que celebramos en Fiestas Patrias se denomina ‘Culto de Acción de Gracias por el Perú’, similar al ‘Te Deum’ de la Iglesia Católica”, señaló en diálogo con Latina Noticias. De esta manera, la ceremonia adquiere un carácter institucional y simbólico comparable al acto que realiza la Iglesia Católica cada 28 de julio.
EL DECRETO DE ALAN GARCÍA
Aunque varias iglesias evangélicas organizaban estos cultos desde décadas atrás, fue durante el segundo mandato de Alan García que la ceremonia obtuvo carácter oficial dentro del programa de Fiestas Patrias. La decisión no fue casual. Una figura clave fue Mercedes Cabanillas —exministra y expresidenta del Congreso—, militante aprista que, según la investigadora Veronique Lecaros (autora del libro La conversión al evangelismo), se había convertido al evangelismo en la década de 1990.
“Siendo ministra de Estado, debía asistir al Te Deum del 28 de julio y quería celebrar también con su comunidad. Dialogó con los cuerpos pastorales y presentó la solicitud para incluir la ceremonia en el programa oficial. El presidente García lo entendió, se hicieron las consultas jurídicas y finalmente se aprobó”, explicó Alva Callupe. Desde entonces, la asistencia del jefe de Estado al Culto de Acción de Gracias se incorporó al protocolo oficial.
Tras la gestión aprista, la participación presidencial fue variable. Alan García asistió con regularidad; Ollanta Humala marcó distancia y no acudió a todas las celebraciones; mientras que Pedro Pablo Kuczynski modificó la programación mediante un decreto supremo que trasladó la ceremonia del 30 al 29 de julio.
Así, el Día de Acción de Gracias en el Perú —aunque distinto al estadounidense— se consolidó como una expresión de fe y ciudadanía dentro del calendario republicano, reflejo de la pluralidad religiosa del país.
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