En el río Yuracyacu, en Junín, las autoridades y piscicultores de la zona identificaron que más de 2 millones de peces (la mayoría truchas) murieron a causa del cianuro, un componente químico altamente tóxico. Debido a la gravedad de la catástrofe ecológica, varios agricultores de la zona han alertado que varias hectáreas de cultivo de café, palta, granadilla y otros frutos podrían verse afectadas.