Voto digital 2026: entre el discurso de la ONPE y las dudas de los partidos
Se acercan unas elecciones nunca antes vistas en la historia del Perú, con casi 40 organizaciones políticas inscritas y con un sinfín de precandidatos que, como siempre, prometen el oro y el moro a cambio de votos. Sin embargo, la gran novedad —y también la gran polémica— es la posible implementación del voto digital. Un sistema que, a la fecha, genera más dudas que certezas. En una época en donde la tecnología avanza a pasos agigantados, el Estado debe saber diseñarla, evaluarla y aplicarla.
EL DISCURSO DE LA ONPE
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ha insistido en que la solución tecnológica del voto digital es segura, confiable y estará lista a tiempo. Promete una herramienta casi imposible de hackear, orientada a grupos priorizados como las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, entre otros, que permitirá reducir significativamente los tiempos tanto de votación como de escrutinio.
“Hay varios mecanismos de seguridad. Son varios niveles. El primero de ellos es el DNI electrónico, que tiene unos certificados digitales grabados en el chip. Estos son archivos que están asociados a la identidad de una persona. Entonces, para votar, uno tiene que tener DNI electrónico. Además, tenemos mecanismos como los cortafuegos o fireworks para evitar que información maliciosa pueda ingresar a la plataforma. Tenemos equipos para evitar estos ataques”, dijo Roberto Montenegro, gerente de sistemas e informática de la ONPE.
También indicó que el voto digital mantiene el carácter personal y secreto gracias a un algoritmo de mezcla.
“Lo que hace es que, cuando vas a hacer el escrutinio, antes se mezclan todos los votos, y así se rompe cualquier tipo de relación voto-votante. El voto viaja encriptado. Nosotros usamos este algoritmo de mezcla para ‘chocolatear’ todos los votos”, apuntó.
Montenegro señaló que han estudiado experiencias internacionales como las de Ecuador, México y Estonia.
“Lo que te puedo garantizar es que hemos tomado todas las medidas disponibles de manera técnica con la finalidad de que este sea un voto bastante seguro y que no se caiga el sistema”, aseveró.
CUESTIONAMIENTOS A LA VISTA
No todos comparten ese optimismo. El experto en ciberseguridad, Erick Iriarte, expresó varias preocupaciones sobre el voto digital, empezando por la premura en los plazos y las auditorías, una, del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), y otra, de una empresa estadounidense que, según su parecer, son parciales.
“El voto digital incumple dos fundamentos básicos: uno, que no es secreto, y hacerlo muy difícil de descubrir –en referencia al sistema de ‘chocolateo’ de la ONPE– no significa que no sea secreto, significa que es difícil de descubrir pero que puedes hacer la reversión. Revertir para saber cómo fue la distribución, porque tiene siempre una lógica matemática. Y segundo, el escrutinio público se elimina. Por donde lo veas, el voto digital no cumple los principios básicos establecidos en nuestra propia constitución”, observó.
De acuerdo con una línea del tiempo brindada por la ONPE al JNE en julio pasado, el sistema tecnológico del voto digital estaría listo apenas unos días antes del sufragio.

Fuente: JNE – Informe N° 000041-2025-OGAJ/JNE
“La ONPE ha dicho que se va a terminar de construir antes de la elección. Es decir, la auditoría no va a revisar el producto final”, alertó.
Añadió que se trata de un sistema tan complejo con millones de líneas de código que no se revisan con un sistema automatizado o de un día para el otro. “[Eso] requiere tiempo para poder hacer la auditoría”, precisó.
“¿Cuál es el argumento, entonces? Creer que la tecnología es mágica, que alguien les ha dicho –y ya lo han dicho varios informes– que si no llegamos, esto era una prueba piloto, según el JNE. ¿Una prueba piloto con más de 2 millones de votantes? Eso es más del 10% de la población”, apuntó.
Por otro lado, Iriarte criticó la falta de participación de los partidos políticos y advirtió que algunos ya están adelantando con narrativas de fraude.
“Algunos partidos ya salieron a decirlo, (y) lo primero que hay que preguntarse es por qué en el Congreso aprobaron una ley que permitía el voto digital. Los culpables, para empezar, son los que la aprobaron, quizás empujados por la ONPE. ¿Qué dice la ONPE? Que hay una ley que los empuja y que los obliga. Primero, hay que derogar esa ley porque lo que han hecho es construir algo basado en que alguien les contó que era más rápido para la burocracia electoral”, cuestionó.
ESPERAN DE BRAZOS CRUZADOS
De acuerdo a la propia ONPE, ninguna organización política les ha pedido información sobre el desarrollo del voto digital. Sólo algunos, como el APRA y Podemos Perú, han alzado su voz.
“Imagínate, el voto puede ser inducido si es que una persona está al costado de otra viendo cómo efectúa el voto. La induce para que vote. Creemos firmemente que la implementación no está dada, las garantías no están dadas. La seguridad para que tenga una eficacia y no se vulnere el derecho constitucional a que se respete la votación, no cumple con los estándares de ley que estas exigen”, señaló Belén García, secretaria del Partido Aprista.
Ariana Orué, congresista de Podemos y presidenta de la Comisión de Ciencia, Innovación y Tecnología, también expresó su crítica.
“Si uno quiere auditar, no se va a poder; el voto puede ser secreto porque dicen (la ONPE) que usan la tecnología blockchain. Cubre en varias capas tu voto y ahí se podría aplicar el tema de la discrecionalidad. Pero utilizar esta tecnología, es decir, solo se tienen respuestas, pero no se sabe de quién. No hay confianza por parte de la población de que en ese momento las cosas se den de manera justa”, dijo.
Si bien el modelo busca ser uno innovador, la falta de fiscalización ciudadana, los vacíos técnicos —señalados por especialistas— y la poca participación de los actores políticos generan incertidumbre.
Este mes se sabrá cuántos ciudadanos se registraron en esta modalidad. El verdadero desafío va a ser demostrar que este paso tecnológico no se convierta en un retroceso democrático.