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Cometa interestelar 3I/ATLAS: Señal de radio da luces sobre su origen y composición

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Felipe Morales
Felipe Morales
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Desde su descubrimiento en julio, el cometa 3I/ATLAS ha acaparado la atención de la comunidad astronómica por sus insólitas particularidades. Un reciente hallazgo científico, más precisamente una onda radial, da luces sobre la composición y el verdadero origen de este objeto interestelar.

DETECCIÓN CLAVE: LA SEÑAL DE RADIO Y EL HIDROXILO

Un reciente estudio reveló que el astro registró una doble marca en el espectro radioastronómico. Esta acción es característica en los cometas y aporta un dato fundamental acerca de su composición interna.

Dicho de otra forma, la primera onda radial asociada a 3I/ATLAS no resultó tener un origen tecnológico, sino que muestra una huella de moléculas de hidroxilo absorbiendo emisión de fondo. En astronomía, las ondas radiales son un tipo de radiación electromagnética, similar a la luz, pero con una frecuencia muy inferior.

Por su parte, el hidroxilo está compuesto por un átomo de oxígeno y uno de hidrógeno, generalmente formado por la descomposición del agua. Esta detección confirmaría que el cuerpo celeste contiene o libera compuestos acuosos, algo frecuente en los cometas.

EL TELESCOPIO MEERKAT Y LOS DATOS DE VELOCIDAD

Este descubrimiento, hecho público recientemente, se realizó el 24 de octubre por MeerKAT, un radiotelescopio sudafricano. El equipo registró la absorción con desplazamientos cercanos a -15.6 kilómetros por segundo y anchos a media altura del orden de 0.9-1.3 km/s.

En la ciencia espacial, si los desplazamientos son negativos, el objeto se acerca al observador. Por ende, en este caso, el cometa se mueve hacia nosotros a unos 15.6 kilómetros por segundo.

El ancho de la línea, por su parte, muestra variaciones en la velocidad o temperatura del gas que lo circunda. La medición resulta pequeña, lo que sugiere que 3I/ATLAS posee un movimiento relativamente calmo o frío.

Las señales captadas constituyen el mejor indicador físico-químico hasta ahora de que la energía solar está activando hielos en el núcleo del objeto. Su amplitud y desplazamientos revelan su cinética y la temperatura de su coma. La radioastronomía es el pilar más sólido para la investigación de 3I/ATLAS.

LA APROXIMACIÓN A LA TIERRA

Este nuevo hallazgo científico contribuye a descartar las hipótesis que sostenían que el astro era una nave alienígena. No obstante, los expertos mantienen la cautela y esperan la aproximación del 3I/ATLAS a nuestro planeta para confirmar con precisión su naturaleza.

Reportado por primera vez el 1 de julio de 2025, este es el tercer cuerpo interestelar identificado (de allí su nombre “3I”), después de 1I/Oumuamua (2017) y 2I/Borisov (2019). Este viajero cósmico se distingue por su elevadísima rapidez y tamaño considerable.

Según la NASA, el acercamiento máximo ocurrirá en diciembre 2025, a una distancia estimada de 1.8 unidades astronómicas (cerca de 270 millones de kilómetros). Por su parte, la Agencia Espacial Europea ha fijado el momento exacto: el próximo 19 de diciembre.

Aunque el fenómeno no será visible a simple vista, será el período ideal para que los equipos especializados lo observen con nitidez. Los científicos anhelan que esta oportunidad permita detallar las características únicas que lo diferencian de otros cuerpos celestes previos.

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