Whitney Houston mostró una evolución enorme: integró mejor la mirada, la actuación y la energía característica de la artista original. Su timbre está cada vez más cerca y se sintió que vivía lo que cantaba. Aunque tuvo algunos problemas de pronunciación en inglés y todavía le falta más fuerza vocal, esta presentación reveló un crecimiento actoral sólido y una conexión emocional que elevó todo su número en el escenario.