Ante los constantes ataques y extorsiones, la empresa de transporte Santa Catalina activó un botón de pánico en sus unidades, ubicado junto al chofer. Al presionarlo, se envía una alerta a la central y se monitorea la combi en tiempo real mediante cámaras, fortaleciendo la seguridad y la reacción inmediata frente a cualquier intento de ataque.