Extorsión en el transporte público: 169 víctimas de atentados en Lima y Callao entre 2024 y 2025
Un reciente estudio del Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público revela la magnitud y características de los atentados vinculados a presuntos actos de extorsión en el transporte público de Lima Metropolitana y el Callao durante el periodo agosto de 2024–diciembre de 2025. El análisis estadístico confirma que la evolución de las modalidades delictivas en el Perú ha intensificado la violencia asociada a economías criminales, convirtiendo a la extorsión en un problema público de alto impacto en la seguridad ciudadana.
De acuerdo con el informe, en dicho periodo se identificaron 125 atentados relacionados con presuntos actos de extorsión, que dejaron un total de 169 víctimas: 93 personas fallecidas y 76 lesionadas. Estas cifras se producen en un contexto en el que el transporte público es percibido como el segundo espacio más inseguro del país, con un 83,0 % de percepción de inseguridad a nivel nacional.
LAS VÍCTIMAS
Las principales víctimas de estos ataques fueron los conductores de unidades de transporte público, quienes representaron el 67,5 % de los casos. Les siguieron los pasajeros (22,5 %) y los cobradores (4,1 %). Esta distribución evidencia una orientación directa de la violencia hacia quienes operan o se encuentran expuestos cotidianamente en el sistema de transporte, reforzando la presunción de que los atentados responden a dinámicas de extorsión y control territorial ejercidas por redes delictivas organizadas.
Desde una perspectiva sociodemográfica, el estudio señala que el 87,6 % de las víctimas fueron hombres y el 85,8 % de nacionalidad peruana, con una alta proporción de migrantes internos (43,8 %). El grupo etario más afectado fue el de 40 a 49 años (29,0 %). Además, seis de cada diez víctimas habían culminado la educación secundaria y el 47,3 % eran padres de familia, lo que sugiere un perfil de vulnerabilidad estructural asociado a condiciones laborales precarias y fuertes responsabilidades familiares.
En cuanto a la dinámica de los hechos, la mayoría de atentados ocurrió dentro de buses, combis y mototaxis, principalmente durante la noche y en días laborales —entre miércoles y viernes—, lo que apuntaría a una lógica de visibilidad e intimidación. El uso predominante de armas de fuego (97,6 %) y de motocicletas para el ataque o la fuga (76,3 %) refuerza la hipótesis de planificación y profesionalización de los perpetradores.
Territorialmente, los casos se concentraron en distritos con alta densidad poblacional e informalidad, como San Juan de Lurigancho y San Juan de Miraflores, así como en zonas de Lima Norte, Lima Sur y Lima Este. Finalmente, el elevado número de investigaciones en etapa preliminar o archivadas pone en evidencia las dificultades de la persecución penal de delitos complejos, subrayando la urgencia de una respuesta integral del Estado que fortalezca la investigación criminal, la protección de testigos y la articulación interinstitucional.