En el 2013, un asesinato quedó sin resolverse por la desaparición del autor del crimen. Tras más de 12 años de búsqueda, la Policía Nacional del Perú pudo localizar a Miguel Fernández Quiroz, quien las investigaciones apuntan a que fue el sicario que terminó con la vida de Jeremy Salas Elaya, quien también contaba con antecedentes de microcomercialización de droga.