Dyango fue el último en cantar y dejó una presentación memorable. Su actuación destacó por la precisión vocal, el sentimiento y la elegancia interpretativa, logrando transmitir la esencia del icónico baladista y considerando que el cantante original le duplica la edad, la imitación resultó aún más admirable.
Billie Eilish fue la séptima en presentarse y logró transmitir por completo la esencia de la cantante. Con un tono de voz muy parecido al original, una interpretación cargada de energía y un trabajo actoral sólido, se metió de lleno en el personaje.
Gloria Trevi fue la sexta en presentarse y rápidamente se adueñó del escenario. Con mucha fuerza, baile, actitud y una presencia escénica impecable, logró prender al público desde el primer instante. Su energía contagiosa y su capacidad para armar un show completo la posicionaron como una de las actuaciones más potentes de la noche.
Salim Vera fue el quinto en presentarse y rápidamente llamó la atención por su fuerte presencia en el escenario. Su actitud, movimientos y energía evocaron al Salim original. La combinación de actitud rockera y seguridad escénica consolidó una actuación que se sintió como un verdadero homenaje al vocalista de Libido.