Un recuerdo de infancia, una voz dulce y un homenaje que tocó fibras en el escenario.
Cantó dos veces, pero la técnica vocal terminó pesando más que la emoción.
Aunque brilló en el baile y la actitud, la imitación vocal no fue suficiente.
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Padre, hijos y yerno convirtieron el escenario en un concierto y avanzaron a la siguiente ronda.
El jurado no necesitó más de una frase para tomar su decisión.
Regresó con preparación y autocrítica, pero la imitación no logró convencer en esta etapa del casting.
Aprendió a cantar de adulto, encontró su identidad musical y dio un paso firme en el casting.
Animada por su hija, Alejandra cantó por primera vez en público y enfrentó uno de los retos más grandes de su vida.
Quince años de arte escénico y una apuesta arriesgada que terminó con un sí unánime.