Agosto fue el mes con más homicidios en lo que va de 2025: se registraron 209, según Sinadef
La violencia criminal no da tregua a nuestro país y los homicidios marcan un récord preocupante en 2025. De acuerdo con el Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef), agosto cerró con 209 asesinatos, la cifra mensual más alta en lo que va del año.
El registro superó lo ocurrido en enero (206) y abril (204), y confirma una tendencia ascendente que refleja la expansión del crimen en el Perú.
De enero a agosto se contabilizaron 1,513 asesinatos en el territorio nacional, un número que muestra la magnitud de la crisis.
Lima es el foco principal de esta situación. En la capital se registraron 550 homicidios entre enero y agosto, lo que equivale a más de un tercio del total nacional. La cifra refleja el dominio que ejercen mafias y bandas en la ciudad, así como las graves consecuencias que esto tiene en la vida cotidiana de sus habitantes.
El aspecto más preocupante es la violencia contra los menores. Según el Sinadef, 67 niños y adolescentes han sido asesinados en lo que va de 2025, la cifra más alta de los últimos ocho años. Este dato refleja la gravedad del problema y subraya la urgente necesidad de implementar medidas eficaces para resguardar a la población más vulnerable.

¿QUÉ FACTORES HAN PERMITIDO QUE LOS HOMICIDIOS AUMENTEN?
El crimen organizado y la proliferación de bandas delictivas se han convertido en factores determinantes del aumento de la violencia en el Perú. La débil presencia del Estado en varias zonas ha permitido que estos grupos amplíen su influencia y afiancen su control.
En numerosos distritos y provincias, estas redes delictivas han logrado establecer su dominio, actuando con impunidad y alimentando la ola de homicidios y delitos comunes. Su expansión refleja la fragilidad del Estado en áreas estratégicas.
La situación se agrava por el deterioro de la confianza en la Policía Nacional. La percepción de ineficacia frente al crimen organizado alimenta la convicción de que el Estado aún no logra imponer autoridad ni frenar el crecimiento de la violencia.

