Quienes recién comienzan a insertarse en el mercado laboral se enfrentan a una dura realidad: la escasez de oportunidades de crecimiento o el rechazo de los que prefieren a mayores de 30 años que ya cuenten con experiencia. La brecha sigue ampliándose y, en nuestro país, el 85% de jóvenes trabajan en la informalidad.