Masacre en Colcabamba: Fiscalía solicita prisión preventiva para ocho militares investigados
A más de un mes de la matanza de cinco civiles durante una intervención militar en Colcabamba, Huancavelica, la Primera Fiscalía Supraprovincial Especializada en Derechos Humanos de Junín solicitó 18 meses de prisión preventiva para los ocho militares investigados por el delito de homicidio calificado.
El pedido también se apoya en la presunta comisión del delito de tentativa de homicidio calificado en agravio de otros tres ciudadanos sobrevivientes. De acuerdo a la tesis fiscal, los integrantes del Ejército del Perú habrían incurrido en un uso desproporcionado de la fuerza durante un operativo en la zona.
A fines de abril, las autoridades dispusieron la liberación de ocho militares y tres civiles investigados por la llamada masacre en Colcabamba, durante un operativo por presunto tráfico de drogas y armamento en la carretera Colcabamba–Ayacucho. En tanto, los deudos solicitaron celeridad en las investigaciones.
SOBREVIVIENTES DENUNCIARON AMENAZAS
El 25 de abril, en Colcabamba, una intervención militar terminó en tragedia: una patrulla del Ejército disparó contra una camioneta, dejando 5 civiles muertos y 2 heridos. En un primer momento, el Ejército afirmó que se trató de un enfrentamiento con presuntos narcoterroristas. En exclusiva, Punto Final logró entrevistar a unos de los tres sobrevivientes del ataque, quienes rechazaron esta versión.
De acuerdo a lo relatado por Jonathan Aguila Quispe (24), el ataque se produjo cuando regresaba junto a su sobrino (18) tras participar en un partido de fútbol: “El 25 de abril, aproximadamente las 4 a 4:15 de la mañana, cuando nosotros volvíamos de jugar nos han empezado a disparar. El primero de los disparos de frente ha sido al chofer y el chofer se ha tumbado para este lado y en ese momento sentimos que había piedras porque el carro casi como que se elevaba y después empezó a romper matorrales y todos gritábamos ahí, “¡auxilio, auxilio! Yo, como yo soy cristiano, yo oraba, dios mío, ayúdame, ayúdame, sálvame de aquí”.
El chofer fue el primero en morir, según su testimonio. Su sobrino seguía con vida, pero herido. Al intentar abrir la puerta del vehículo se reanudaron los disparos: “Creo que ahí es donde lo rematan porque ya no le escuché nada ni gritar nada porque cuando ellos se acercaban seguían disparando”.
El enfermero de profesión señala que su sobrino era capitán de su equipo Sport Juventud Buena Libra Vizcatán, que juega la Copa Perú a nivel distrital. Recuerda que los militares jamás los detuvieron, solo abrieron fuego desde los arbustos, que les servían como camuflaje, mientras protegían sus identidades con pasamontañas, cafarenas negras, chalecos verde oscuro y botas.
La siguiente parte del testimonio es clave. En el vehículo no se encontraron armas, ni droga. Solo municiones. Jonathan explica cómo habría llegado al vehículo tras escuchar una conversación de los militares: “Mi sub, aquí adentro no hay carga, no hay carga. Creo que nos equivocamos de carro. Como no encontramos nada, ¿qué hacemos?”. A lo que el otro interlocutor respondió: “Hay que meterle bala”. Tras darse cuenta del error, arrojaron balas al chofer y al copiloto, indica el testigo.
