Reforma del sistema de pensiones: ¿Cómo afecta a los peruanos?
El Gobierno oficializó el reglamento que transforma por completo el sistema previsional peruano, generando tanto expectativas como polémicas. Ahora, no solo lo que una persona gane, sino también lo que gaste y cómo genere sus ingresos, determinará el monto de su pensión en el futuro. La medida abre interrogantes sobre el impacto que tendrá en jóvenes, trabajadores en actividad y quienes ya llevan décadas aportando.
Uno de los puntos más comentados es la pensión mínima de S/600 mensuales, garantizada para quienes aporten al menos 20 años sin retirar sus fondos. Aunque representa un alivio para muchos, economistas advierten que podría resultar insuficiente frente al costo de vida actual. Además, el Estado se compromete a cubrir a quienes no alcancen los 240 aportes, aunque persisten dudas sobre la sostenibilidad de esa promesa.
Otro cambio relevante afecta a quienes tienen menos de 40 años. Desde ahora, al jubilarse ya no podrán retirar el 95,5 % de su fondo, como ocurría hasta hace poco. En su lugar, deberán elegir entre una pensión vitalicia o una pensión programada. Para algunos, esto asegura ingresos estables durante la vejez; para otros, significa perder la libertad de manejar el dinero que ahorraron durante años.
La reforma también introduce una medida inédita: desde el 1 de enero de 2027, el 1% del IGV que se pague en compras con boleta electrónica irá directamente a la cuenta de jubilación del consumidor. En términos prácticos, un gasto de S/1000 en un supermercado se traducirá en S/10 adicionales para el fondo previsional, con un tope anual de S/42,800. Este mecanismo busca incentivar el consumo formal y fortalecer el ahorro.
Los jóvenes e independientes también deberán adaptarse a nuevas reglas. A partir de 2027, quienes cumplan 18 años deberán elegir entre afiliarse a la ONP o a una AFP; si no lo hacen, quedarán inscritos automáticamente en la ONP. En paralelo, desde 2028, los trabajadores independientes que emiten recibos por honorarios estarán obligados a aportar: empezarán con un 2% de su ingreso y este porcentaje crecerá hasta llegar al 5 % en 2034.
Finalmente, la edad mínima de jubilación se eleva de 50 a 55 años. Según el Gobierno, estas medidas buscan darle sostenibilidad al sistema, promover el ahorro temprano y ampliar la competencia entre administradoras. Sin embargo, el éxito de la reforma dependerá en gran medida de la capacidad del país para generar más empleo formal y brindar estabilidad a los aportantes, en un mercado laboral aún frágil.