Implante cerebral logra revertir síntomas de depresión severa: todo sobre esta cirugía pionera
Una innovadora cirugía realizada en el Hospital Internacional de Colombia (HIC) ha marcado un hito en el tratamiento de la depresión severa. El equipo médico liderado por el neurocirujano William Contreras logró implantar cuatro microchips en el cerebro de una paciente de 34 años que convivía con la enfermedad desde su adolescencia. (Imágenes: AIL -Caracol)
La intervención consistió en la colocación de pequeños electrodos, del tamaño de un grano de arroz, en zonas específicas del cerebro responsables de algunas funciones. “Esos electrodos estimulan circuitos cerebrales que llevan información relacionada con la iniciativa, la motivación y la regulación emocional”, explicó el doctor Contreras.
Antes de la cirugía, los médicos obtuvieron una huella digital cerebral, es decir, un mapa de la actividad eléctrica única de la paciente, para identificar con precisión las zonas afectadas por la depresión.
CIRUGÍA CON LA PACIENTE DESPIERTA
Durante el procedimiento, realizado con la paciente consciente, los médicos evaluaron en tiempo real su respuesta emocional ante la estimulación eléctrica. “Ella interactuaba con nosotros y nos indicaba cómo ciertos sentimientos, como la culpa, mejoraban con la estimulación”, detalló Contreras.
Lorena Rodríguez, beneficiaria de la intervención, relató cómo la depresión afectó su vida durante años: “Sentía palpitaciones fuertes, ansiedad constante y apatía total. No podía con todo”, declaró. Tras la cirugía, afirmó que los cambios fueron notorios: “Volví a arreglarme, a sentir felicidad. Dije: Lorena, eres tú”.
Los especialistas también confirmaron una mejora clínica y en las escalas de medición de la depresión, lo que valida la efectividad del procedimiento.
Contreras aclaró que no todos los pacientes con síntomas depresivos califican para esta intervención. “No es una cirugía para quien simplemente se siente triste. Está dirigida a quienes han agotado todos los tratamientos farmacológicos y terapias convencionales, pero continúan con una depresión severa que deteriora su calidad de vida”, precisó.
Este procedimiento representa una nueva esperanza para pacientes con depresión resistente al tratamiento y refuerza el papel de la neurocirugía funcional en el abordaje de trastornos mentales complejos.
