El editor audiovisual dejó de lado la música urbana y apostó por un personaje tan icónico como riesgoso.
El participante llegó desde Tacna con una historia marcada por las baladas, pero el jurado no encontró la imitación.
El imitador regresó más confiado y cambió de canción, pero el jurado fue claro con su veredicto.
Tras caer por los nervios en su intento anterior, Arturo regresó más consciente de su mayor reto: el escenario.
El ingeniero que volvió a la música no logró conmover al jurado y quedó fuera del casting.
Nervios, baile y actitud marcaron una audición que dividió al jurado, pero no frenó su avance.
El participante mostró buen rap, pero le exigieron más sentimiento para encarnar al recordado artista.
Una charla entre Claudia y Mauricio termina en una verdad a punto de revelarse.
Renato no se da por vencido y esta vez el hará el trabajo sucio.