Tras ser velado en el Gran Teatro Nacional de Lima, donde familiares, amigos y seguidores le dieron el último adiós, los restos de Manolo Rojas llegaron a Huaral, su ciudad natal. Sus familiares decidieron trasladarlo para rendirle un homenaje antes de su sepelio en Lima, permitiendo que la población huaralina pueda despedirse del querido humorista.