Cusco refuerza vigilancia sanitaria ante alerta internacional por variante K de la influenza A H3N2
La aparición de la variante K de la influenza A H3N2, que mantiene en alerta a varios países, ha motivado el fortalecimiento de las acciones de vigilancia epidemiológica en la región Cusco, especialmente en zonas de alta afluencia turística. Así lo informó el médico epidemiólogo Pablo Grajeda, especialista de la Gerencia Regional de Salud (Geresa) Cusco.
El especialista consideró que la alerta epidemiológica era necesaria, aunque se emitió de manera tardía. “Debió haberse dado hace más de una semana”, señaló, al tiempo de indicar que actualmente se está intensificando la vigilancia, sobre todo en el circuito turístico, con énfasis en turistas que presenten cuadros gripales y provengan de países donde ya circula esta variante.
Grajeda explicó que se empezará a tomar muestras a pacientes con síntomas compatibles con influenza para detectar oportunamente el ingreso del virus al país. En ese contexto, precisó que se trata de una variante de un virus ya conocido, que ha sufrido una mutación, lo que técnicamente encaja dentro del concepto de pandemia. Sin embargo, pidió no generar alarma.
“No hay que tenerle miedo al término pandemia. Puede ser de intensidad leve, moderada o severa”, indicó, recordando que en 2009 la gripe porcina tuvo un impacto leve a moderado en el país gracias a las medidas preventivas adoptadas.
El epidemiólogo insistió en que no basta con emitir alertas o reforzar la vigilancia, sino que es urgente implementar un plan de intervención y contingencia con respaldo financiero y logístico. “Los servicios de salud han mejorado poco o nada respecto a la prepandemia y pospandemia. Nos hemos olvidado rápidamente de fortalecer el sistema sanitario”, advirtió.
Sobre las medidas de control, informó que se viene coordinando con CORPAC para fortalecer la atención clínica en el aeropuerto del Cusco y que se colocarán avisos informativos dirigidos a visitantes que presenten síntomas gripales para que acudan oportunamente a los servicios de salud. No obstante, aclaró que el control en terminales aéreos y terrestres tiene limitaciones, ya que una persona puede estar en periodo de incubación sin síntomas visibles.
Respecto a los síntomas de alerta, Grajeda detalló que se considera un caso sospechoso de influenza a toda persona que presente fiebre de 38 grados o más, de inicio brusco, acompañada de tos y/o dolor de garganta. “Es una variante más contagiosa que la influenza H3N2 que ya circula en el mundo y con la que convivimos actualmente”, precisó.
En cuanto a medidas preventivas, descartó por ahora el uso obligatorio de mascarillas en sectores vinculados al turismo, recomendando en su lugar el lavado frecuente de manos, mantener la distancia personal y evitar el contacto físico al saludar.
Asimismo, subrayó la importancia de la vacunación, especialmente en los grupos de riesgo: adultos mayores de 60 años, niños menores de cinco años, gestantes y personas con comorbilidades como hipertensión, diabetes, enfermedades pulmonares crónicas o condiciones que generen inmunosupresión.