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Río Nanay en peligro: minería ilegal amenaza la principal fuente de agua de Iquitos

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Río Nanay en peligro: minería ilegal amenaza la principal fuente de agua de Iquitos
mserrano@latina.pe
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Las imágenes captadas desde el aire sobre el río Nanay son impactantes. A lo largo de la ribera, una sucesión de dragas metálicas devora el paisaje, removiendo el lecho del río y dejando tras de sí una huella gris y contaminada. En solo tres horas de sobrevuelo, se contaron más de cuarenta de estas embarcaciones ilegales, una cifra impensable hace apenas cinco años. Lo que antes era un río de aguas limpias y cristalinas, hoy es escenario de destrucción y desesperanza.

El río Nanay, la principal fuente de agua potable de Iquitos, se ha convertido en el nuevo epicentro de la minería ilegal en la Amazonía peruana. La llamada “fiebre del oro”, que se desató durante la pandemia, ha empujado a cientos de mineros a internarse en sus aguas en busca del mineral, hoy cotizado a 380 soles el gramo. Pero el verdadero costo no se mide en dinero, sino en la pérdida de biodiversidad, salud y futuro para más de medio millón de personas que dependen de este afluente del Amazonas.

FISCALÍA TRAS EL RASTRO DE LA MINERÍA ILEGAL

Durante la visita, el fiscal ambiental de Maynas, Bratzon Zaboya, explicó que existe toda una ruta de tráfico de combustible de 33 kilómetros para abastecer a las dragas. Cada máquina requiere alrededor de 60 galones de petróleo al día, lo que ha generado un comercio ilegal altamente rentable. En el puesto de vigilancia de Yarana, las autoridades mostraron los materiales incautados: tubos de succión, motores, mangueras y casi cuatro mil galones de combustible, además de antenas de internet satelital que los mineros usan para comunicarse y evadir los operativos.

En la base policial de Yarana trabajan apenas nueve agentes, rotando cada veinte días, enfrentando no solo la magnitud del problema, sino también el riesgo constante de corrupción. “Ellos están más preparados que nosotros”, admite Zaboya al observar que los mineros cuentan con tecnología avanzada como Starlink y drones para anticiparse a los controles. La minería ilegal no solo destruye el ambiente, también socava las instituciones, corrompe y desplaza la autoridad del Estado.

AGUA MUY AFECTADA

El activista ambiental José Manuyama, presidente del Comité de Defensa del Agua de Iquitos, fue uno de los testigos del sobrevuelo. “Ver un río depredado es tocarnos a nosotros mismos. Para un amazónico, la naturaleza es parte de su sustancia”, dijo conmovido. La contaminación con mercurio, la deforestación de las orillas y el daño al ecosistema ya están afectando la salud de las comunidades ribereñas, que viven del agua, la pesca y el turismo.

Las autoridades advierten que el Nanay podría convertirse en el próximo Madre de Dios si no se toman medidas urgentes. El fiscal coordinador de la FEMAS, Frank Almanza, alertó que, ante el alza del oro, incluso el narcotráfico está migrando hacia la minería ilegal. Además, se ha detectado la presencia de ciudadanos extranjeros e incluso indicios de vínculos con grupos armados como las FARC, que operarían bajo fachadas de turismo.

OTROS PROBLEMAS

El sobrevuelo también reveló otros focos de actividad criminal: cultivos de coca, pistas clandestinas y un flujo constante de embarcaciones sospechosas. “Así empezó Madre de Dios”, advierte la experta Andrea Buitrago, de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible. Lo que hoy ocurre en el Nanay podría marcar el inicio de una tragedia irreversible. La pregunta que queda es si el Estado actuará a tiempo o si solo quedará ser testigos de cómo la codicia humana devora la Amazonía.

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