Gobierno descarta tren bioceánico que conectaría Brasil con Chancay: “Perú no lo ha autorizado”
El Gobierno descartó la posibilidad de ser parte de la construcción de un tren que tenga conexión con Brasil que llegaría hasta Chancay, donde se encuentra el megapuerto inaugurado en noviembre del año pasado. Así lo dio a conocer el primer ministro Eduardo Arana.
“Desde hace muchos años, Brasil intenta llegar al Pacífico de varias maneras. Lo ha intentado por Matarani, por el Callao y, obviamente, ante la oferta que tiene del puerto de Chancay, es evidente que tiene una visión del Pacífico como una de sus puertas de embarque. El Gobierno del Perú no ha autorizado ni piensa invertir dicha cantidad”, dijo en referencia a los US$ 10 mil millones que costaría el proyecto.
Días atrás se conoció que China será parte de los estudios que se realizará sobre la construcción de un ferrocarril que permita conectar los puertos de Brasil y Perú.
El proyecto contempla la construcción de un ferrocarril que partiría desde Bahía y recorrería los estados de Goiás, Mato Grosso, Rondônia y Acre, extendiéndose hasta Perú.
Por el momento, no se dispone de una estimación de costos, ya que el presupuesto será definido en etapas posteriores, durante los estudios técnicos correspondientes.
En el lado brasileño, el memorando de entendimiento fue suscrito por Infra SA, entidad vinculada al Ministerio de Transporte. Por parte de China, la firma estuvo a cargo del Instituto de Planificación e Investigación Económica de Ferrocarriles.
¿DE QUÉ TRATA EL ACUERDO?
El acuerdo firmado este lunes establece una colaboración entre equipos técnicos de Brasil y China para llevar a cabo un estudio detallado de la estructura logística brasileña.
El enfoque estará puesto en la intermodalidad y la sostenibilidad económica, social y ambiental. Además del transporte ferroviario, el análisis incluirá vías fluviales y carreteras, con el objetivo de diseñar soluciones logísticas más eficientes e integradas.
Aunque el puerto de Chancay forma parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta —conocida como la Nueva Ruta de la Seda—, el gobierno brasileño aún no se ha adherido formalmente a esta estrategia global de inversión en infraestructura promovida por China.
