La sorpresa en Alan estalla cuando lee que Renato (con la falsificación de Alan) cedió las propiedades de Mercedes y Valeria para pagar sus deudas.
Un torbellino de imágenes lo impulsa a un acto desesperado.
El ataque de celos de Ricardo y la mentira sobre la relación llevaron a Alan al límite.
Un sobre con una bala desata el pánico: la deuda de Renato ya no puede esperar.
En un tenso encuentro en el parque, Sebastián intenta acercarse, pero Fiorella lo rechaza con firmeza.
Entre órdenes extrañas y un juez anónimo, Alan empieza a temer que algo ilegal está ocurriendo.