Dyango dejó al público realmente asombrado. Su voz, demasiado increíble para su edad, logró un parecido que desafía toda lógica, considerando que el cantante original le triplica los años. Tiene una cantidad de herramientas vocales que cualquier artista envidiaría, pero aún debe entender mejor el sentido profundo de las letras y atreverse a dedicar la canción sin vergüenza, como lo haría Dyango mismo.
Green Day encendió el escenario de Yo Soy con una energía arrolladora y una capacidad coral muy bien ensamblada. Hubo furia, hubo actitud, y el timbre del vocalista ya empieza a sonar peligrosamente cercano al original, aunque la carga emocional quedó un poco corta para una canción que exige explosión total. Aún deben relajar los gestos y profundizar a los personajes, pero fue una gran presentación que dejó al público vibrando.