Candidatos al Senado plantean reformas del Estado, educación y seguridad ante la desafección juvenil y la crisis política en el Perú
Martha Chávez, Francisco José Calisto, Luis Valdez y Roger Rumrrill expusieron en Punto Final sus propuestas sobre juventud, reforma del Estado, seguridad ciudadana y el rol del futuro Senado en medio de la desconfianza hacia la clase política.
En medio de un escenario marcado por la desafección política y la desconfianza ciudadana, cuatro aspirantes al Senado debatieron en Punto Final sobre sus propuestas y la coyuntura nacional, poniendo énfasis en el rol que tendría la futura cámara alta en la construcción de políticas públicas y en la recuperación de la institucionalidad. Martha Chávez (Fuerza Popular), Francisco José Calisto (Renovación Popular), Luis Valdez (Alianza para el Progreso) y Roger Rumrrill (Ahora Nación) coincidieron en que existe una profunda desconexión entre los jóvenes y la política, aunque discreparon en las causas y soluciones.
Durante la entrevista, los candidatos señalaron que el desencanto juvenil responde tanto a la inseguridad, la falta de oportunidades educativas y laborales, como al desgaste de la clase política en las últimas décadas. Chávez sostuvo que los jóvenes son “los principales afectados” por la inseguridad y la pérdida de oportunidades de emprendimiento, mientras que Valdez atribuyó la desconexión a un “debate político estéril” que no se ha centrado en resolver los problemas estructurales del país.
Juventud, educación y reforma del Estado en el centro del debate
Desde Alianza para el Progreso, Valdez remarcó que cerca de seis millones de jóvenes no acceden a educación técnica ni universitaria, lo que, según afirmó, los empuja a la informalidad. En ese sentido, planteó la expansión de institutos tecnológicos en las provincias para mejorar la formación y las oportunidades laborales. “Esos jóvenes están en el abandono absoluto y deben tener una respuesta del Estado”, señaló.
Por su parte, Rumrrill advirtió que el descontento juvenil también se refleja en la intención migratoria, al asegurar que una gran parte de jóvenes desea salir del país, lo que calificó como un “drama” que exige transformaciones estructurales en dimensiones sociales, económicas, institucionales y ambientales. En esa línea, propuso una profunda reforma del Estado y una agenda que incorpore la diversidad cultural e intercultural del Perú.
Calisto, en representación de Renovación Popular, consideró que el principal problema radica en el tamaño y funcionamiento del aparato estatal, al que calificó de “anquilosado” y “paquidérmico”. Entre sus propuestas mencionó la reducción de ministerios, la reorganización del gasto público y el uso de tecnología para mejorar la calidad educativa, con el objetivo de redirigir recursos hacia sectores clave como la educación.
Seguridad ciudadana y rol del Senado en la coyuntura política
En materia de seguridad, los postulantes plantearon enfoques distintos. Chávez destacó la necesidad de articular al Ejecutivo, el Congreso, la Policía, el Poder Judicial y los gobiernos locales, además de reforzar el patrullaje policial y la interoperabilidad entre instituciones. Según explicó, una mejor coordinación permitiría enfrentar con mayor eficacia la delincuencia y fortalecer los procesos de flagrancia.
Valdez, por su lado, subrayó la brecha en el número de efectivos policiales y propuso la creación de más escuelas de formación para incrementar el personal y mejorar su capacitación frente al crimen organizado. Asimismo, sostuvo que la seguridad ciudadana requiere liderazgo político y coordinación entre los distintos poderes del Estado.
Desde una posición distinta, Rumrrill sostuvo que el desarrollo integral del país es la base para lograr seguridad, al considerar que un Estado más equitativo y con mayor presencia en territorios como la Amazonía permitiría reducir las economías ilegales y la criminalidad. En tanto, Calisto insistió en que la respuesta no debe limitarse al ámbito policial o militar, sino abarcar todo el sistema estatal, desde el nivel local hasta el nacional.
Respecto al papel del futuro Senado, los candidatos coincidieron en que su función no solo será revisar leyes provenientes de la Cámara de Diputados, sino también influir en la calidad institucional y en la designación de altas autoridades. En ese marco, cada uno defendió modelos distintos de reforma estatal, desde la defensa del actual marco constitucional y la experiencia parlamentaria, hasta propuestas de transformación estructural, acuerdos sociales profundos y modernización del aparato público, reflejando las distintas visiones políticas frente a la coyuntura nacional y el rumbo que debería asumir el país.
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