Al menos 68 personas fallecieron y decenas resultaron heridas tras el choque de trenes ocurrido en la provincia de Toledo, España, considerado el más mortífero registrado en Europa desde el 2013. Según las primeras investigaciones expuestas por el ministro de Transportes, Óscar Puente, el accidente se habría producido tras una falla en las comunicaciones informáticas que detuvo el tráfico y la posterior decisión errónea de reanudar la marcha, lo que provocó que uno de los trenes ignorara una señal roja e impactara contra otro convoy. Los equipos de emergencia continúan trabajando en el rescate de víctimas entre los vagones, mientras que el presidente Pedro Sánchez aseguró una investigación exhaustiva para corregir los fallos del sistema.